El pasado 5 de setiembre, unos inadaptados llegaron a bordo de una motocicleta y le prendieron fuego a la casilla de una abuelita de 94 años en Encarnación.
El local donde ña Lidia Sánchez vendía comidas y remedios naturales para el tereré quedó reducido a cenizas. "No sé por qué me hicieron esto, porque es algo muy feo", lamentó la señora en aquella oportunidad.Sin embargo, hoy, un hermoso gesto de solidaridad se dio entre vecinos de la zona, quienes se unieron para reconstruir el refugio donde la humilde vendedora ofrece sus delicias.
El trabajo en equipo, se trata de la unión entre pobladores de la comisión vecinal de la zona, tanto para la adquisición de materiales como para la mano de obra.