Conservación de la naturaleza y producción: dos caras de la misma moneda

Conservación de la naturaleza y producción: dos caras de la misma moneda

Frecuentemente vemos un enfrentamiento aparente entre quienes hacen conservación de la naturaleza y quienes producen alimentos u otros bienes y servicios, como éstos atentando contra la naturaleza.

Esto es erróneo y la base para extremismos, ni una naturaleza sin seres humanos, ni una producción que maximice los beneficios económicos ahora en detrimento de los que deberán servirse de esos recursos naturales en el futuro.

Desde la óptica de la Conservación de la Naturaleza y del Uso de los Recursos Naturales, debemos tener unos principios básicos a modo de lograr una integración de acciones.

Estos principios son:

La Conservación incluye el uso de la biodiversidad o de la naturaleza o de los recursos naturales dentro de los límites de su capacidad, existiendo múltiples alternativas comprobadas;

la diversidad biológica o Biodiversidad se define por todas las especies vivas y el conjunto de relaciones que logra mantener un equilibrio dinámico que las mantiene y que incluye a los recursos físicos, minerales y la cultura socioeconómica del hombre;

como fruto de esas interrelaciones surgen los servicios ecosistémicos básicos, como calidad y cantidad y disponibilidad de agua, fauna, depuración del aire, regulación del clima global regional y local entre otros, y;

el uso adecuado de los recursos naturales maximiza los servicios ecosistémicos y la rentabilidad a largo plazo de los sistemas productivos;

necesariamente se debe reconocer el valor social y económico de estos servicios y del uso adecuado de los mismos como parte de la política de desarrollo sustentable de nuestro país.

La ganadería se debería plantear basada en el manejo eficiente de los recursos forrajeros y que potencie los servicios ambientales del ecosistema, que aliente el desarrollo y la implementación efectiva de buenas prácticas que ayuden a mantener los pastizales naturales en porcentajes.

La ganadería practicada sobre desmonte debe ser cuidadosamente planificada y regulada, atendiendo a las condiciones variables de cada región y sitio específico del país y, al necesario equilibrio entre el uso, conservación, mantenimiento y explotación sustentable de áreas boscosas y la expansión pecuaria.

Y debemos recordar que los mercados son cada vez más exigentes y aquel producto de la ganadería que viene de zonas desmontadas para ese fin tienen una vida limitada. Los planes de desmonte o cambio de uso de la tierra deben incorporar medidas adecuadas de mitigación y de compensación atendiendo el cambio drástico del ecosistema; y en áreas sensibles, se debe precautelar la conservación de los recursos críticos tales como el agua y el suelo.

La Agricultura, gran motor de la economía rural y nacional, tiene una enorme responsabilidad debido al cambio de uso del suelo que implica y a la porción de territorio que ocupa y que ha reemplazado, creando en muchos casos impactos agregados indirectos en forma conjunta con el sector ganadero.

Tiene el agregado especial del uso de agroquímicos que pueden incidir de mayor o menor grado a lo que respecta la conservación de la naturaleza. No obstante, existen modelos adecuados de buenas prácticas que son aplicables. Un ejemplo de ello lo representa la producción de arroz, que conforman humedales de gran importancia para la biodiversidad.

En ambos rubros (ganadería sobre desmontes y agricultura) se deben pensar en mantener o recuperar los pasivos ambientales no solo relacionados a suelos forestales sino a la diversidad de ecosistemas presentes como praderas y humedales. Es necesario optimizar las prácticas de manejo, incluyendo el uso de la misma biodiversidad para control de plagas (arañas, virus, insectos, murciélagos) o mejoramiento de la producción (abejas).

Existe, además, de manera comprobada una muy importante oportunidad para el país en la diversificación de productos y modelos agrícolas, tanto para el pequeño como mediano productor rural, destacándose los sistemas agroforestales, silvopastoriles, integrados a la agricultura y pecuaria ecológica y amigable con la biodiversidad.

La naturaleza y su biodiversidad, entendida como un complejo sistema dinámico que sostiene la vida y los recursos naturales asociados, es la fuente básica del sustento de las actividades productivas del país. Necesitamos tomar conciencia de ello e incorporar las medidas adecuadas para que nuestras actividades productivas se fortalezcan en un marco de desarrollo sustentable a largo plazo.