Ante las altas temperaturas, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social recuerda a la ciudadanía la importancia de protegerse de la exposición prolongada al sol, especialmente en los grupos más vulnerables, como niñas, niños y personas mayores, cuyos organismos presentan mayor sensibilidad al calor.
La exposición excesiva al sol puede provocar afectaciones a la salud, debido a que la piel más fina y los mecanismos de regulación térmica menos eficientes aumentan el riesgo de deshidratación y sobrecalentamiento corporal.
Principales efectos del calor extremo
Entre las afecciones más frecuentes asociadas a la exposición solar se encuentran:
1. Golpe de calor: aumento de la temperatura corporal, deshidratación, dolor de cabeza, nerviosismo, náuseas y vómitos.
2. Insolación: fiebre elevada, somnolencia, convulsiones y, en casos graves, estado de coma.
3. Quemaduras en la piel: desde enrojecimiento hasta lesiones severas.
Signos y síntomas del golpe de calor
Una persona puede presentar sed intensa, mareos, debilidad, torpeza, fatiga, dolor de cabeza, visión borrosa, dolores musculares, náuseas o vómitos. En muchos casos, no percibe que su temperatura corporal está peligrosamente elevada.
Durante un golpe de calor, la piel suele estar caliente, enrojecida y, en ocasiones, seca, con sudoración escasa o ausente. También pueden presentarse confusión, desorientación, convulsiones, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como alteraciones de la presión arterial.
Síntomas de la insolación
Dolor de cabeza intenso, debilidad marcada, mareos o confusión, dificultad para respirar, disminución de la capacidad de respuesta o pérdida del conocimiento, sudoración mínima o inexistente, piel seca, caliente y enrojecida, acompañada de un aumento significativo de la temperatura corporal.
Recomendaciones para prevenir golpes de calor
Para reducir los riesgos, el Ministerio de Salud recomienda:
1. Beber abundante agua, incluso sin sentir sed.
2. Evitar la exposición solar entre las 10:00 y las 17:00 horas.
3. Mantener a niñas, niños y personas mayores en lugares frescos y a la sombra.
4. Usar protector solar con un mínimo de 50 FPS (60 FPS en niños y personas mayores).
5. Utilizar sombreros, lentes de sol, ropa clara y liviana, y calzado cómodo.
6. Buscar sombra siempre que sea posible y evitar actividades físicas intensas bajo el sol.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, se recomienda acudir de inmediato al servicio de salud más cercano y evitar la automedicación, ya que una atención oportuna puede prevenir complicaciones mayores.