La prohibición del funcionamiento de discotecas en el predio del anfiteatro de San Bernardino desató un fuerte malestar en el sector comercial y reavivó críticas hacia la gestión municipal por la falta de diálogo. Así lo expresó Walter Jara, integrante de la Cámara de Comercio local, quien aseguró que la ciudad enfrenta la temporada alta sin una estrategia clara.
Según explicó, en una reciente sesión de la Junta Municipal no se logró quórum, hecho que coincidió con la aprobación de un préstamo de 700 millones de guaraníes, destinado al pago de aguinaldos. Para Jara, esta situación evidenciaría que el cuerpo legislativo se alineó con la postura del intendente de impedir que los locales nocturnos sigan operando en el anfiteatro.
"El intendente evade todo, se esconde, no aparece. Su actitud es realmente increíble", manifestó el representante comercial, quien señaló que la falta de comunicación afecta directamente a numerosas familias que dependen de la actividad nocturna. Indicó además que incluso recurrieron al cura párroco para intentar una mediación, sin obtener respuesta de la autoridad comunal.
Jara advirtió que el conflicto va en aumento y que existe una creciente preocupación social y económica, por lo que los vecinos y empresarios no descartan recurrir a instancias judiciales. Recordó que las discotecas funcionan desde hace 12 años en ese sector, al que fueron trasladadas precisamente para alejar la vida nocturna del casco urbano y minimizar molestias a la población.
La controversia se da en un momento clave para la ciudad, que depende en gran medida del turismo estival, mientras persiste la incertidumbre sobre el impacto de la medida en el empleo y la economía local.
