Durante la Misa Crismal celebrada esta mañana en la Catedral Metropolitana, el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de Asunción, denunció con crudeza la realidad que viven muchas familias para acceder a un plato de comida en nuestro país.
Señaló que esta problemática afecta también a los niños y mencionó la alta tasa de desnutrición infantil existente en nuestro país. Además alertó sobre otras "hambres profundas" que afectan al Paraguay. En su homilía, el purpurado recordó el pasaje evangélico "Tuve hambre y me disteis de comer" para convocar a la solidaridad concreta de toda la sociedad.
Martínez señaló que "el pan falta en muchas mesas, especialmente en las comunidades más vulnerables". Destacó que familias enteras y niños reciben una alimentación inadecuada, sobre todo en la primera infancia. "Realmente el índice de desnutrición es bastante alto: el 12 % a nivel nacional, y en las comunidades indígenas aumenta al 22 %", afirmó.
Más allá del hambre material, el arzobispo amplió el concepto a realidades aún más agudas: "hambre de paz, hambre de justicia, de igualdad, de equidad ciudadana, de dignidad". Denunció las "brechas muy marcadas" entre quienes padecen estrecheces y quienes viven en acumulación y derroche, subrayando que en los rostros de los hambrientos y sedientos se reconoce "el rostro mismo de Cristo".
Con su mensaje, el cardenal Martínez invitó a sacerdotes, fieles y autoridades a traducir la fe en acciones concretas de equidad y solidaridad, recordando que el Evangelio exige compartir no solo el pan, sino también la justicia y la dignidad para todos.