Día de la Amistad

Batallón de Amor: solidaridad espontánea y sin intermediarios

El Batallón de Amor Paraguay encarna algunos de los valores más importantes de la humanidad: empatía, compromiso, generosidad y acción colectiva. En este 30 de julio, Día de la Amistad, su ejemplo recuerda que los vínculos más fuertes se tejen mejor con acciones y no tanto con palabras.
Batallón de Amor Paraguay. Foto: Gentileza.

En nuestro país, la amistad siempre ha sido una forma de vivir y relacionarse, incluso con raíces en la cultura guaraní. Este 30 de julio, en que se celebra el Día de la Amistad —inspirado en la cruzada promovida por el doctor Artemio Bracho desde 1958—, vale la pena detenerse en una experiencia que renueva ese espíritu en clave contemporánea: el Batallón de Amor.

Introduciendo una forma distinta de entender los vínculos desde la acción concreta, este grupo de voluntarios organiza compras colectivas a personas que trabajan en la calle: vendedores ambulantes, adultos mayores, recicladores. La mecánica es sencilla. Se define un lugar y una hora, se identifican trabajadores informales y se les compra todo lo que tienen para ofrecer. Así, pueden volver a casa con el producto vendido y, en muchos casos, con algo más.

No hay colecta previa, ni estructura formal. Cada persona aporta lo que puede. La organización corre por cuenta de grupos de WhatsApp, publicaciones en redes sociales y voluntad de participar. Lo que los une es una premisa básica: no es caridad, es reconocimiento a trabajadores que desde antes de salir el sol y hasta altas horas de la noche están luchando honestamente por el pan diario, a una edad en la que deberían gozar de los beneficios de la jubilación y descansar, cuidar de sí mismos.

El primer gesto fue en Asunción, a fines de 2024, cuando un grupo compró todos los sándwiches que ofrecía un adulto mayor en la Costanera. Desde entonces, la práctica se extendió a otras ciudades como Ciudad del Este, Encarnación y Caacupé.

En sus publicaciones evitan los discursos grandilocuentes. Las imágenes muestran personas sorprendidas, agradecidas, a veces emocionadas, pero sin espectáculo. El foco está puesto en lo que pasa en ese rato: alguien que iba a pasar el día bajo el sol logra volver temprano, con su trabajo valorado.

Lo que se ofrece no es solo dinero: es compañía, escucha, ternura, reconocimiento. Detrás de cada acción hay jóvenes organizados, redes sociales y una ética sencilla que se resume en que nadie merece ser invisible. Esa consigna atraviesa cada gesto. Porque cuando se compran todos los sándwiches de un abuelito o se regalan víveres a una madre luchadora, lo que realmente se está haciendo es construir comunidad desde la empatía activa.

En un contexto donde lo habitual es mirar para otro lado, el Batallón de Amor propone un cambio mínimo pero esperanzador: ver, acercarse, hacer algo. No plantea soluciones estructurales, pero sí genera preguntas. ¿Por qué aceptamos que tanta gente tenga que pelear cada día por subsistir en las calles? ¿Por qué nos parece normal ignorarlos?

El "Batallón de Amor" es un movimiento internacional de solidaridad que nació en Venezuela y se ha expandido a varios países de América Latina, incluyendo México, Chile, Colombia, Argentina, Perú, Bolivia y, por supuesto, Paraguay. Se trata de un grupo de personas que se autoconvocan para ayudar a vendedores ambulantes y personas vulnerables, comprando sus productos o donando alimentos, medicinas, y otros artículos de primera necesidad. El movimiento se viralizó a través de redes sociales, especialmente TikTok, donde se publican videos de las acciones solidarias. 

Este 30 de julio, Día de la Amistad, su ejemplo funciona como recordatorio. Los vínculos no siempre pasan por lo personal. También pueden construirse con desconocidos, a partir de un gesto que interrumpe la indiferencia.