VIOLENCIA DE GÉNERO Y SALUD MENTAL

Aumento de feminicidios enciende alerta sobre prevención y atención psicológica

El fallecimiento del presunto autor de un intento de feminicidio en Ciudad del Este vuelve a poner en debate la escalada de violencia contra las mujeres y la necesidad de fortalecer políticas de salud mental y protección temprana.
Óscar Aníbal Acosta Santander, falleció luego de atacar a tiros a su expareja en una vivienda situada en la zona del Km 8,5 Monday. Foto: Gentileza.

El incremento de casos de feminicidio y tentativas en el país no solo refleja una crisis de violencia de género, sino también la ausencia de abordajes integrales que incluyan la salud mental como eje preventivo. Especialistas coinciden en que muchos episodios de violencia extrema están precedidos por patrones de control, celos patológicos, amenazas y antecedentes de agresión que no siempre reciben intervención oportuna.

En ese contexto se inscribe el hecho ocurrido en Ciudad del Este, donde un hombre de 36 años, identificado como Óscar Aníbal Acosta Santander, falleció luego de atacar a tiros a su expareja en una vivienda situada en la zona del Km 8,5 Monday. El caso es investigado por el Ministerio Público como intento de feminicidio.

La víctima fue auxiliada y trasladada a un centro asistencial, donde permanece internada en estado delicado, bajo cuidados médicos constantes. Durante el ataque, también resultó herida la niñera que se encontraba en la vivienda cuidando al hijo de 5 años de la pareja. La mujer intentó intervenir para proteger al menor y fue derivada igualmente a un hospital.

Según el fiscal interviniente, el presunto agresor sufrió heridas graves durante el episodio y posteriormente se confirmó su fallecimiento en el hospital regional.

El caso vuelve a evidenciar que la violencia de género no suele ser un hecho aislado, sino el punto culminante de una escalada de agresiones físicas, psicológicas o simbólicas. Profesionales del área de salud mental advierten que la prevención requiere detectar señales tempranas de conducta violenta, garantizar acceso a asistencia psicológica y reforzar los mecanismos de denuncia y protección para mujeres en situación de riesgo.

Mientras la víctima continúa hospitalizada, el episodio reabre el debate sobre la necesidad de políticas públicas más efectivas que integren justicia, educación y salud mental para frenar el avance de los feminicidios y sus tentativas.