Las autopsias realizadas a las víctimas del ataque al puesto policial de Naranjito, en el departamento de Canindeyú, revelaron la extrema violencia con la que actuaron los atacantes, según informó el médico forense Pablo Lemir.
El especialista confirmó que el suboficial Atilio Martínez Barrios recibió un disparo de alta velocidad en el tórax, que le provocó lesiones mortales en ambos pulmones, grandes vasos y el corazón. Aunque permaneció con vida durante algunos minutos, posteriormente fue rematado con un "tiro de gracia" en la cabeza.
En el caso del suboficial Herminio Ojeda González, la autopsia determinó que falleció a consecuencia de un disparo efectuado directamente por la boca, lo que confirma que también fue ejecutado.
Respecto al civil Josemar Escobar Piris, Lemir indicó que recibió un único disparo con ingreso por la zona lumbar y salida por el rostro. A diferencia de los agentes, señaló que no presenta signos de ejecución y que, preliminarmente, se presume que fue alcanzado mientras intentaba resguardarse durante el ataque.
Las pericias forman parte de la investigación que busca esclarecer el atentado registrado en la colonia Naranjito, donde tres personas perdieron la vida y un agente policial logró sobrevivir tras fingir estar muerto.
