La muerte de la adolescente María Fernanda Benítez movilizó y conmovió a varios sectores por las trágicas circunstancias y crueldad con la que actuó su verdugo, quien terminó siendo su compañero de colegio y padre del niño que llevaba en su vientre.
A raíz de este episodio, desde la Iglesia católica también elevaron su voz de protesta en rechazo a cualquier tipo de violencia y crímenes, que en este caso se llevó una joven vida en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú.
