La combinación de bajas temperaturas, alta circulación de virus respiratorios y una insuficiente cobertura de vacunación comienza a generar preocupación en el sistema sanitario. Hospitales pediátricos del país reportan un incremento sostenido de consultas, internaciones y ocupación de camas de terapia intensiva por complicaciones asociadas principalmente a la influenza, en un escenario que los especialistas consideran prevenible en gran medida mediante la inmunización.
La situación es particularmente visible en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, donde las unidades de cuidados intensivos vienen operando con elevados niveles de ocupación debido al aumento de cuadros respiratorios severos. Según autoridades médicas, una característica que se repite en la mayoría de los casos graves es la ausencia de vacunación contra la influenza.
El director del centro asistencial, Héctor Castro, ya había advertido semanas atrás que prácticamente todos los niños internados por complicaciones respiratorias vinculadas a la influenza no contaban con la vacuna correspondiente. La situación se produce en momentos en que la circulación viral se encuentra por encima de los niveles estacionales habituales y coincide con una de las olas de frío más intensas del año.
Los datos epidemiológicos reflejan la magnitud del problema. El Ministerio de Salud viene reportando un incremento sostenido de consultas por enfermedades tipo influenza, mientras que la influenza A H3N2 figura entre las variantes predominantes en circulación. Las autoridades sanitarias también han señalado que varios de los fallecimientos registrados este año por virus respiratorios ocurrieron en personas que no habían recibido la vacuna antigripal.
Más allá de la presión inmediata sobre los servicios hospitalarios, el escenario vuelve a poner en evidencia uno de los desafíos persistentes de la salud pública: lograr una mayor adhesión a las campañas de vacunación. Aunque Paraguay ha alcanzado niveles elevados de cobertura en otras inmunizaciones infantiles, como la campaña nacional contra el sarampión y la rubéola, los especialistas observan que todavía existe una brecha importante en la vacunación contra la influenza, especialmente entre los grupos de riesgo.
La preocupación aumenta porque los niños pequeños constituyen uno de los sectores más vulnerables a las complicaciones respiratorias durante el invierno. A ello se suma la circulación simultánea de otros virus estacionales, como el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), responsable de cuadros graves como bronquiolitis y neumonía en lactantes.
Frente a este panorama, los pediatras insisten en que la vacunación continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir hospitalizaciones, complicaciones severas y fallecimientos. También recomiendan reforzar medidas preventivas como el lavado frecuente de manos, la ventilación de ambientes cerrados, el uso de tapabocas en personas con síntomas respiratorios y evitar que niños enfermos asistan a escuelas o guarderías.
Con el invierno recién comenzando y las bajas temperaturas instaladas en gran parte del país, el comportamiento de la campaña de vacunación en las próximas semanas será determinante para evitar que la presión sobre las terapias pediátricas continúe aumentando y comprometa la capacidad de respuesta del sistema sanitario.