En los últimos días se ha detectado un nuevo modus operandi de estafa que circula en redes sociales y grupos de compra y venta, afectando principalmente a un sector muy sensible: los coleccionistas de camisetas deportivas. Según denuncias, los estafadores utilizan fotografías reales de ventas legítimas, extraídas de publicaciones anteriores, para simular que poseen los artículos.
A partir de estas imágenes, contactan a potenciales compradores y, mediante engaños, solicitan transferencias bancarias o señas. Una vez recibido el dinero, los compradores son bloqueados y el supuesto vendedor desaparece sin dejar rastro.
Cómo operan los estafadores
Entre las estrategias más utilizadas se repiten algunos patrones claros:Aseguran residir en ciudades del interior, lo que impide que el comprador pueda retirar el producto en persona y pagar en el momento.Solicitan ubicaciones, datos o referencias a vendedores reales para luego utilizarlos como respaldo falso frente a otras posibles víctimas.Ofrecen precios considerablemente bajos, apelando a la urgencia y a la pasión del coleccionista por conseguir una prenda difícil de encontrar.

Recomendaciones para compradores
Desde la comunidad se insiste en extremar las precauciones y no enviar dinero por adelantado sin verificar de manera fehaciente la identidad del vendedor. La recomendación principal es priorizar operaciones presenciales o utilizar métodos de pago con protección al comprador.
Medidas de seguridad para vendedores
También se difundieron recomendaciones destinadas a vendedores de buena fe:Incluir en todas las fotografías una marca de seguridad visible, como un número telefónico o alias personal.Ante pedidos de nuevas imágenes sin dicha marca, no enviar material adicional, ya que esas fotos suelen ser utilizadas para continuar con las estafas.
Un llamado a la prevención
Este tipo de maniobras afecta directamente a una comunidad que se caracteriza por la pasión y el valor emocional de las prendas que intercambia. Precisamente ese entusiasmo es el que los estafadores buscan aprovechar.Desde distintos grupos de coleccionistas llaman a compartir la información, denunciar perfiles sospechosos y promover prácticas seguras para evitar que haya más víctimas.
