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Video: Adolescente fue condenado a 100 años de prisión por matar a sus dos hermanos bebés

El caso conmocionó al país y reabrió el debate sobre la responsabilidad penal juvenil. El acusado tenía 13 años cuando asesinó a sus dos medio hermanos con apenas meses de diferencia. La Justicia decidió juzgarlo como adulto y le impuso dos condenas consecutivas de 50 años.

12 Mayo de 2026
12 Mayo de 2026
Nickalas Kedrowitz, tenía apenas 13 años cuando ocurrieron los crímenes
Nickalas Kedrowitz, tenía apenas 13 años cuando ocurrieron los crímenes .

Un adolescente estadounidense fue condenado a 100 años de prisión tras ser hallado culpable del asesinato de sus dos hermanos menores, en un caso ocurrido en el estado de Indiana y que generó una fuerte polémica por la edad del acusado.

El joven, identificado como Nickalas Kedrowitz, tenía apenas 13 años cuando ocurrieron los crímenes en 2017. Las víctimas fueron su media hermana Desiree McCartney, de casi 2 años, y su hermanastro Nathaniel Ritz, de 11 meses. Ambos murieron asfixiados en hechos ocurridos con dos meses de diferencia.

De acuerdo con la investigación, el adolescente confesó posteriormente que asesinó a los bebés porque quería "liberarlos del infierno" y de "Satanás", declaraciones que formaron parte de las pericias psicológicas realizadas durante el proceso judicial.

El primero de los hechos ocurrió en mayo de 2017, cuando el adolescente quedó al cuidado de su hermana menor en la vivienda familiar de Osgood, Indiana. Según documentos judiciales, la niña fue encontrada sin signos vitales y murió días después en un hospital infantil. Meses más tarde, Nathaniel también falleció en circunstancias similares mientras Kedrowitz se encontraba a cargo del bebé.

Durante el juicio, la defensa argumentó que el joven padecía problemas mentales no tratados y pidió que fuera juzgado como menor de edad. Sin embargo, el tribunal consideró que la gravedad y brutalidad de los hechos justificaban un proceso como adulto.

El juez ordenó dos condenas consecutivas de 50 años de prisión, alcanzando así una pena total de 100 años. Según medios estadounidenses, durante la lectura de la sentencia el adolescente rompió en llanto al escuchar la decisión judicial.

El caso generó un intenso debate en Estados Unidos sobre los límites de la responsabilidad penal juvenil y las posibilidades de rehabilitación en menores involucrados en crímenes de extrema violencia. Mientras algunos sostienen que la condena fue necesaria por la gravedad de los asesinatos, otros cuestionan que un niño de 13 años haya sido condenado prácticamente a pasar toda su vida en prisión.

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