Cumbre

Trump y Lula reactivan el diálogo tras meses de tensión entre Brasil y Estados Unidos

Donald Trump y Luiz Inácio Lula da Silva se reunieron este domingo en Kuala Lumpur, durante la cumbre de la ASEAN, en medio de una crisis diplomática marcada por aranceles, sanciones y reclamos de soberanía.
Reunión de Trump y Lula. White House.

Fue el primer gesto concreto de distensión entre ambos mandatarios desde que el Gobierno estadounidense impuso, en agosto, tarifas del 50 % sobre las importaciones brasileñas.

Durante el encuentro, Lula pidió la suspensión inmediata de las medidas comerciales adoptadas por Washington, mientras que Trump expresó su disposición a "trabajar algunos acuerdos" con Brasil, aunque sin asumir compromisos concretos. Ambos gobiernos acordaron iniciar negociaciones "de inmediato" para intentar resolver el conflicto que llevó incluso a Brasil a denunciar a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Lula calificó la conversación como "franca y constructiva", e insistió en que cualquier entendimiento debe respetar la soberanía brasileña. "No aceptaremos condicionamientos que afecten nuestra política industrial ni nuestra independencia", declaró luego del diálogo con Trump. La postura brasileña se apoya además en la nueva Ley de Reciprocidad Comercial, que autoriza la aplicación de contramedidas contra países que adopten restricciones unilaterales.

El encuentro entre Trump y Lula generó expectativas en el plano regional, ya que la disputa bilateral había impactado en las exportaciones sudamericanas de alimentos y materias primas. Los gremios exportadores brasileños celebraron el acercamiento y lo consideraron una "señal de alivio" para un sector golpeado por el proteccionismo estadounidense.

Sin embargo, el futuro de las negociaciones sigue abierto. Desde la Casa Blanca no se confirmó la posibilidad de levantar los aranceles mientras duren las conversaciones, y fuentes diplomáticas reconocen que persisten diferencias sobre subsidios agrícolas y normas ambientales. Aun así, la reunión es vista como un punto de inflexión: después de meses de duros cruces públicos, Trump y Lula parecen haber optado por el diálogo como única vía para recomponer una relación estratégica que influye en todo el continente americano.