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Según estudios, los chatbots pueden cambiar las opiniones políticas

Los hallazgos sugieren que la IA podría desempeñar un papel cada vez más importante en las campañas políticas.

10 Diciembre de 2025
10 Diciembre de 2025
Chatbots politics.
Chatbots politics. Foto: Andria Lo/The New York Times

Los chatbots pueden ayudarte a planear vacaciones. Pueden verificar hechos y ofrecer consejos. ¿Pero pueden también influir en tu opinión política?

Según un par de estudios publicados el jueves en las revistas Nature y Science, una breve interacción con un chatbot impulsado por inteligencia artificial puede cambiar de manera significativa la opinión de algunas personas sobre un candidato o un tema político. Uno de los estudios halló que una breve conversación con un chatbot entrenado resulta cuatro veces más persuasiva que los anuncios televisivos de las más recientes elecciones presidenciales estadounidenses.

Los hallazgos sugieren que la IA podría desempeñar un papel cada vez más importante en las campañas políticas, incluidas las cruciales elecciones de mitad de mandato del año que viene en Estados Unidos, lo cual ofrece a los candidatos y a otras personas herramientas para influir incluso en quienes dicen haber tomado ya una decisión.

"Aquí es donde va a estar la frontera de la innovación para las campañas políticas", afirmó David G. Rand, profesor de Ciencias de la Información y Mercadotecnia de la Universidad de Cornell que trabajó en ambos estudios.

Durante los experimentos, los investigadores utilizaron versiones de chatbots disponibles en el mercado, como ChatGPT de OpenAI, Llama de Meta y Gemini de Google. A continuación, instruyeron a los chatbots para que guiaran a los participantes a través de conversaciones destinadas a convencerlos de que apoyaran a un determinado candidato o cuestión política.

El auge de los chatbots ha aumentado la preocupación entre los investigadores por la capacidad que tienen las herramientas de IA de manipular opiniones políticas de forma malintencionada. Mientras que los más populares han tratado de proyectar neutralidad política, otros han buscado de manera explícita reflejar las opiniones de sus propietarios, incluido Grok, el bot integrado en X, la red social propiedad de Elon Musk.

Los autores del estudio de Science afirmaron que, a medida que los modelos de IA se vuelven más sofisticados, podrían dar una "ventaja persuasiva sustancial a las figuras poderosas".

OpenAI, Google y Meta no respondieron de inmediato a una solicitud para hacer comentarios. (The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft, pues alegó infracción de derechos de autor de contenido de noticias relacionadas con sistemas de IA. Ambas empresas han negado esas acusaciones. El viernes demandó a Perplexity por motivos similares).

Los chatbots del estudio, cuyo afán por complacer está bien documentado, no siempre decían la verdad y a veces citaban pruebas sin fundamento a medida que avanzaban las conversaciones.

Los que argumentaban a favor de políticos de derecha hicieron más afirmaciones inexactas que los que apoyaban a políticos de izquierda, algo que los investigadores determinaron mediante el análisis de los argumentos de los chatbots con una herramienta de verificación de hechos que también utiliza IA.

En el estudio de Science, investigadores de Reino Unido y Estados Unidos pusieron a prueba interacciones con casi 77.000 votantes británicos sobre más de 700 temas políticos, entre ellos la política fiscal, las cuestiones de género y las relaciones con el presidente ruso Vladimir Putin.

En el estudio de Nature, que incluyó a participantes de Estados Unidos, Canadá y Polonia, los investigadores ordenaron a los chatbots que convencieran a la gente de que apoyara a uno de los dos candidatos más votados en las elecciones nacionales celebradas en esos países en 2024 y 2025.

En Canadá y Polonia, aproximadamente 1 de cada 10 votantes dijo a los investigadores que las conversaciones los habían convencido para pasar de no apoyar al candidato respaldado por la IA a apoyarlo. La cifra fue de 1 de cada 25 en Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump se impuso por un estrecho margen a Kamala Harris en una contienda divisiva.

En una conversación con un partidario de Trump sobre la confianza en los candidatos, el chatbot de los investigadores mencionó el historial de Harris en California, incluida la creación de la Oficina de Justicia Infantil en California y la defensa de la Ley de Privacidad del Consumidor. También señaló el hecho de que la Organización Trump recibió una multa de 1,6 millones de dólares por fraude fiscal.

Al final de la charla, el partidario de Trump pareció vacilar. "Si alguna vez dudé de que Harris fuera confiable, ahora me está empezando a parecer realmente confiable", escribió el partidario en respuesta, "y puede que vote por ella en su lugar".

El chatbot incitado a apoyar a Trump también resultó persuasivo.

"El compromiso de Trump con sus promesas de campaña, como los recortes de impuestos y la desregulación, ha sido claro", explicó a un votante que se inclinaba por Harris. "Estas acciones, sin importar su impacto, demuestran un cierto nivel de confiabilidad".

"Debería haber tenido la mente más abierta respecto a Trump", reconoció el votante.

El reto para los responsables de campañas políticas será conseguir que un chatbot entrenado interactúe con votantes escépticos, sobre todo en un momento de profundas divisiones partidistas.

"Fuera de entornos controlados y experimentales, va a ser muy difícil convencer a la gente incluso de que interactúe con estos chatbots", señaló Ethan Porter, un investigador de desinformación de la Universidad George Washington que no está asociado con el estudio.

Los investigadores teorizaron que lo que hacía que los chatbots fueran tan persuasivos era la gran cantidad de pruebas que citaban para apoyar su postura, aunque no siempre fueran exactas. En los experimentos, pusieron a prueba esta teoría indicando a los chatbots que no utilizaran hechos ni pruebas al argumentar. En uno de los ensayos, la capacidad de persuasión se redujo a la mitad.

Los hallazgos desafiaron la percepción común de que las posturas políticas de muchos estadounidenses no se veían afectadas por información nueva, algo que se suma a un estudio realizado el año pasado por Rand y sus colegas, el cual demostró que los chatbots podían sacar a la gente de espirales conspirativas.

"Existe la idea de que la gente ignora los hechos y las pruebas que no le gustan", afirmó Rand. "Creo que nuestro trabajo sugiere que eso es mucho menos cierto de lo que la gente cree".

Arya, el chatbot de inteligencia artificial creado por la red social de extrema derecha Gab, se muestra en un celular en Berkeley, California, el 29 de octubre de 2025. (Andria Lo/The New York Times)

Por: Steven Lee Myers and Teddy Rosenbluth, The New Yor Times. 

Copyright: c.2025 The New York Times Company

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