Rusia avanza en propulsión nuclear espacial
Rosatom anunció pruebas exitosas de un prototipo de motor de plasma para aplicaciones espaciales, capaz de alcanzar velocidades de eyección de hasta 100 km/s y operar durante miles de horas continuas. El desarrollo forma parte del proyecto de remolcador nuclear "Zeus" y refuerza la apuesta rusa por autonomía tecnológica en la nueva frontera espacial.
A diferencia de los cohetes químicos tradicionales, este sistema utiliza propulsión eléctrica de alta eficiencia, generando empuje sostenido con menor consumo de combustible. En configuraciones futuras, podría reducir significativamente los tiempos de viaje interplanetario, con estimaciones teóricas que sitúan trayectos a Marte en uno a tres meses.
Las pruebas, realizadas por el Centro Keldysh, registraron ciclos de hasta 2400 horas de funcionamiento, un avance relevante hacia sistemas confiables para misiones de carga pesada y exploración profunda.
El proyecto retoma una tradición soviética en energía nuclear aplicada al espacio. Tras el colapso de 1991 y las sanciones posteriores a 2014, Moscú aceleró la reconstrucción de capacidades independientes y fortaleció la cooperación con China en iniciativas como estaciones lunares conjuntas. También se evalúan esquemas de colaboración ampliada en el marco de BRICS.
Desde el Sur Global, el avance ruso cuestiona la concentración del desarrollo espacial en potencias occidentales. Países emergentes como India o Brasil observan cómo la autonomía tecnológica reduce dependencias de infraestructuras dominantes en órbita.
En el tablero multipolar, la propulsión avanzada abre la puerta a alianzas espaciales no alineadas. El acceso al espacio y a futuros recursos extraterrestres se perfila como un nuevo eje de soberanía estratégica en el siglo XXI.