Efemérides

Qué se celebra el 4 de julio en EE.UU.: historia y detalles menos conocidos de la Declaración de Independencia

La Declaración de Independencia explicó la separación del Imperio británico y estableció la igualdad, los derechos inalienables y el consentimiento de los gobernados como base política de Estados Unidos.
Independencia de los Estados Unidos. Foto: Archivo EN.

El acto fundacional de Estados Unidos ocurrió el 4 de julio de 1776, cuando el Congreso Continental adoptó en Filadelfia la Declaración de Independencia, el texto que fijó la base legal y política de la nueva nación. La decisión de romper con Gran Bretaña había sido aprobada dos días antes, el 2 de julio, pero el documento que la justificó y formalizó quedó ratificado dos días después.

La Declaración del 4 de julio de 1776 explicó la separación del Imperio británico y definió principios de gobierno como la igualdad, los derechos inalienables y el consentimiento de los gobernados.

El Día de la Independencia de Estados Unidos no celebra que las colonias derrotaron a los británicos —eso ocurrió siete años más tarde, en 1783, con el Tratado de París—, sino que un grupo de hombres se atrevió a escribir, con fuerza de ley, que la libertad no es una concesión del poder sino un derecho previo.

La Guerra de los Siete Años, finalizada en 1763, tres años antes de la Declaración de Independencia, marcó un giro decisivo para el destino de Gran Bretaña y sus posesiones coloniales. El conflicto dejó a Gran Bretaña como la indiscutida ganadora, al obtener vastos territorios en Asia, África y América. Pero la magnitud del imperio se reveló muy rápido como un problema de difícil manejo. 

La administración y defensa de los nuevos dominios incrementó de manera drástica los gastos estatales y multiplicó los costos. Al primer ministro británico George Grenville se le ocurrió trasladar el ajuste a las colonias americanas, en lugar de aplicarlo en Gran Bretaña. Para hacerlo, reforzo el control económico y político.

Medidas como la Ley del Azúcar de 1764 cambiaron las reglas del comercio colonial. El imperio gravó productos esenciales y obligó a que las exportaciones pasaran por Londres. En las colonias, los precios aumentaron, las ganancias de los comerciantes locales se redujeron y la economía perdió margen de maniobra. Muchos colonos interpretaron esas restricciones como una forma de financiar la deuda británica a costa de su propio desarrollo. Ese malestar se extendió con rapidez.

La situación empeoró un año más tarde, en 1765, con la Ley de Timbres. La norma exigía que documentos legales, periódicos y otras publicaciones llevaran un sello oficial para tener validez. El cambio afectó la vida cotidiana y la actividad comercial. La respuesta fue inmediata: representantes de varios territorios se organizaron para exigir la derogación de la ley y lograron su revocación.

¿Qué se celebra en EE. UU. el 4 de julio? Su origen e historia se remontan al año 1776

Estas normativas no solo incrementaron el malestar, sino que sirvieron de catalizador para la organización intercolonial, sentando las bases para la ruptura posterior.

El conflicto volvió a escalar en 1773, cuando el Parlamento británico aprobó la Ley del Té. La norma otorgó a la Compañía Británica de las Indias Orientales el control exclusivo de la venta de té en las colonias y dejó fuera del negocio a los comerciantes locales.

En Boston, el gobernador del imperio obligó a desembarcar un cargamento de té, pero un grupo de colonos, disfrazados de indígenas, abordó los barcos y tiró la carga al mar. El episodio pasó a la historia como el Boston Tea Party. Para Gran Bretaña, fue un desafío directo a la autoridad de la Corona y respondió con medidas destinadas a aislar y castigar a Massachusetts.

Efecto contrario

La estrategia produjo el efecto contrario. En apoyo a Massachusetts, las restantes colonias organizaron un boicot contra los productos británicos y formaron un Ejército Continental bajo el mando de George Washington para enfrentar a las tropas del rey. Inglaterra reforzó su ofensiva con el envío de mercenarios alemanes, además de sus fuerzas regulares. Esa decisión alimentó aún más el descontento de los colonos.

La guerra comenzó en 1775.

El impulso formal hacia la ruptura llegó en junio de 1776 en la reunión del Congreso Continental en Filadelfia. Ahí, el estadista de Virginia Richard Henry Lee propuso que las colonias declararan su independencia de Gran Bretaña.

A partir de esa iniciativa, el Congreso encargó un texto justificativo a un comité de cinco miembros: Thomas Jefferson, John Adams, Benjamin Franklin, Roger Sherman y William Livingston.

El borrador redactado por Jefferson fue presentado el 28 de junio y abrió varios días de intensos debates en el Congreso Continental. La votación decisiva llegó el 2 de julio. Caesar Rodney, delegado de Delaware, llegó a tiempo para romper un empate, mientras que los representantes de Pensilvania se abstuvieron, una decisión que terminó de inclinar la balanza a favor de la independencia.

Pero la aprobación de la ruptura con Gran Bretaña no significó el final del proceso. La Declaración todavía debía revisarse y los delegados dedicaron el 3 y el 4 de julio a introducir cambios antes de su aprobación definitiva.

La documento no se limitó a anunciar la separación de Gran Bretaña, además expuso una doctrina política. Uno de sus pasajes centrales dice: "Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables".

Ese fragmento continúa con una idea decisiva para la nueva legitimidad política. Establece que los gobiernos derivan "sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados" y el pueblo tiene derecho a "reformar o abolir" cuando una forma de gobierno destruya esos principios.

La negociación del texto también dejó fuera pasajes sensibles. El Congreso eliminó alusiones a la abolición de la esclavitud y suavizó acusaciones contra el rey para preservar la unidad entre colonias que dependían económicamente del trabajo esclavo.

Casi tres cuartas partes de los 56 firmantes del documento eran esclavistas. Llevó tiempo pero el poder de la Declaración impulsó al país a convertir en realidad aquello que proclamaba.

Una vez adoptado, el documento empezó a circular de inmediato. The New York Times relata que el 4 de julio el texto salió con urgencia del Independence Hall hacia la imprenta de John Dunlap en Filadelfia, donde se trabajó durante la noche para producir unas 200 copias.

Desde esa imprenta, la Declaración se difundió a través de cartas, periódicos y hojas sueltas.

Antes de convertirse en emblema nacional, cumplió una función inmediata: fijar por escrito la ruptura política y difundirla con rapidez. Su papel fundacional comenzó en ese tránsito desde la sala del Congreso hasta la imprenta y, desde allí, al resto de las colonias.

La celebración del 4 de julio de 1776 se inspiró inicialmente en el modo en que se conmemoraba el cumpleaños del monarca británico, con recursos como el repique de campanas, las hogueras, las procesiones solemnes y los discursos.

El feriado federal llegó mucho después. Aunque se celebraba desde 1776, el Día de la Independencia no fue feriado federal hasta 1870 y no fue pago para empleados hasta 1941.

Thomas Jefferson fue el primer presidente en celebrar el 4 de julio en la Casa Blanca. Ocurrió en 1801 y la celebración incluyó carreras de caballos, desfiles, comida y bebida, en un formato que se parece al tipo de festejos populares que perduraron.

Fuente: Infobae