Un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU reveló que, entre 2016 y 2025, un total de 972 defensores de derechos humanos fueron asesinados en Colombia, lo que representa un promedio de casi 100 víctimas cada año.
El documento, publicado el jueves 19 de marzo de 2026, indica que la violencia contra estas personas se incrementó tras el acuerdo de paz de 2016 con las FARC, debido a disputas territoriales de actores armados no estatales en zonas abandonadas por la antigua guerrilla y donde el Estado no logró mantener una presencia integral.
Más del 70% de los perpetradores fueron identificados como grupos armados no estatales, mientras que se registraron 2.018 casos de amenazas y ataques, cifra que la ONU considera solo "una fracción de la magnitud real del fenómeno".
El informe identifica a organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal, la tala ilegal y la trata de personas como responsables de gran parte de la violencia. Además, critica los altos niveles de impunidad y la corrupción como factores que contribuyen a los homicidios y ataques.
Volker Türk, Alto Comisionado para los Derechos Humanos, calificó la situación como "desgarradora" y señaló que Colombia sigue siendo "uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser defensor de derechos humanos".
Si bien reconoció que el gobierno ha implementado medidas para proteger a las personas defensoras, subrayó que todavía queda mucho por hacer para garantizar la seguridad y reducir la violencia contra este grupo vulnerable.