El reciente balance anual de RSF, cuyo periodo abarca del 1 de diciembre de 2024 al 1 de diciembre de 2025, revela un escenario desolador para la libertad informativa: 67 periodistas fueron asesinados en 22 países.
De ese total, nueve víctimas corresponden a México, lo que lo posiciona como el segundo país más mortífero del mundo para la prensa, sólo superado por el conflicto en Gaza.
En territorio mexicano predomina el crimen organizado como principal responsable de los homicidios de comunicadores, especialmente aquellos que investigan narcotráfico, corrupción o seguridad pública.
El continente latinoamericano concentra alrededor del 24 % de los asesinatos de periodistas en todo el mundo durante este año.
Además de las muertes, RSF reporta que 503 profesionales de la prensa permanecen encarcelados en 47 países. Los mayores números de detenciones recaen en China (121), Rusia (48) y Birmania / Myanmar (47).
La organización denuncia que la mayoría de estos crímenes no son incidentes aislados ni daños colaterales, sino ataques dirigidos contra quienes ejercen el periodismo. "Los periodistas no mueren por casualidad — los matan", afirma el informe.
Con esta radiografía global, RSF exige a los gobiernos fortalecer mecanismos reales de protección, investigar los asesinatos con independencia y castigar a los responsables, tanto en escenarios de conflicto como en zonas controladas por crimen organizado — donde la impunidad sigue campeando.