La Generación Z convoca marcha nacional por seguridad, justicia y democracia
La llamada Generación Z México lleva adelante una movilización nacional este sábado, con concentraciones previstas en más de 30 estados y en ciudades como la capital, donde la marcha partirá del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo.
El origen de la protesta se atribuye a una combinación de indignación social. Entre los detonantes figura el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre, así como el desencanto general por los problemas de inseguridad, impunidad, corrupción y falta de oportunidades laborales para los jóvenes.
Organizadores del movimiento aseguran que su convocatoria es apartidista, aunque han surgido críticas por supuestos vínculos con figuras opositoras. Algunas autoridades han señalado la participación de bots e influencias externas en la difusión del llamado.
En la víspera de la marcha, ya se registraron manifestaciones preliminares: el pasado 8 de noviembre, un grupo joven salió a las calles de la Ciudad de México, pero se encontró con vallas de seguridad que impidieron su paso hacia la Plaza de la Constitución.
La presidenta Claudia Sheinbaum pidió que la protesta sea pacífica y defendió el derecho a manifestarse. No obstante, criticó la autenticidad del movimiento y atribuyó parte de su empuje a sectores de la oposición, además de alertar sobre el uso de inteligencia artificial en la convocatoria.
Las autoridades reforzaron la seguridad: el Palacio Nacional amaneció cercado por vallas metálicas, una medida que la mandataria justificó como necesaria para proteger monumentos históricos.
El País
El emblema adoptado por los manifestantes es la bandera pirata del anime "One Piece", símbolo de libertad, unión entre jóvenes y rechazo a la desigualdad.
Las demandas formales del movimiento incluyen mayor transparencia, una reforma política y electoral —como asegurar la autonomía del INE y del Tribunal Electoral—, el fin de la impunidad, así como una justicia más efectiva para crímenes violentos.
Organizadores han hecho un llamado a que la marcha sea "gran y pacífica", sin rostros cubiertos ni destrucción, para demostrar que la juventud busca construir, no confrontar.
En contraste, desde el Gobierno se argumenta que detrás de algunas cuentas que promueven la protesta hay intereses partidistas y económicos.
Según reportes de medios, el costo publicitario de la campaña digital que promovió la manifestación podría superar los 90 millones de pesos, presuntamente destinados a influir en jóvenes a través de redes sociales.
Mientras tanto, para muchos jóvenes, la marcha es una oportunidad para alzar la voz por un futuro más justo y transparente. Pero también está el debate sobre quién realmente impulsa y representa esta agenda, y hasta qué punto se trata de una expresión genuina o de una causa instrumentalizada.