El análisis comenzó este jueves en tiempo real de los datos sobre la seguridad, la eficacia y la calidad de la Sputnik V, la vacuna rusa.
En un comunicado, el regulador europeo subrayó que la decisión de dar el paso "se basa en los resultados de los estudios de laboratorio y los estudios clínicos en adultos” que el desarrollador del fármaco ha compartido con los científicos europeos de la EMA, información que ya está siendo analizada por sus expertos en su sede de Ámsterdam.
Coincidiendo con el anuncio de la EMA, las autoridades rusas se dijeron dispuestas a suministrar vacunas a 50 millones de europeos a partir de junio. "Tras la aprobación por parte de la EMA, estaríamos capacitados para suministrar vacunas para 50 millones de europeos a partir de junio de 2021", dijo en un comunicado Kirill Dmitriyev, director del fondo soberano ruso, que ha contribuido al desarrollo de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus.
En Rusia hay dudas sobre la vacuna
Cuando las autoridades de la localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.
El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91,6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.
Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.
Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.
Solo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.
"La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones", explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.
Hace poco estuvo en el hospital por la Covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.
La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.