Jefe de Ejército colombiano justifica la muerte de una mujer embarazada y un menor

Jefe de Ejército colombiano justifica la muerte de una mujer embarazada y un menor

El presidente Duque sigue defendiendo la operación en la que murieron civiles. Imágenes a las que tuvo acceso EL PAÍS evidencian manipulación de cadáveres. El Ministro de Defensa deberá comparecer en el Congreso.

“No es la primera operación donde caen mujeres embarazadas y menores de edad combatientes”. Las palabras del jefe del Ejército de Colombia, el general Eduardo Zapateiro, sobre el operativo que terminó en masacre en Putumayo entregadas a un medio local prometen caldear aún más el ambiente político en el país. Después de la pregunta del periodista de RCN Televisión que le señala la falta de precisión de la incursión militar que dejó civiles muertos y, al recordarle que no se trata de blancos legítimos, Zapateiro mira a la cámara pronuncia la frase e insiste en que eran combatientes.

La legitimidad del operativo militar, que dejó 11 muertos en la comunidad El Alto Remanso y la desconfianza en las fuerzas militares durante el Gobierno de Iván Duque han vuelto a estar en el centro de la polémica. Una mujer embarazada, un menor de 16 años y un gobernador indígena están entre los fallecidos. Distintos sectores políticos exigen estos días la renuncia del ministro de Defensa, Diego Molano, que tendrá que comparecer ante el Congreso de la República para dar explicaciones por el operativo.

Los congresistas solicitaron un debate de moción de censura sobre Molano ante las numerosas dudas que ha generado un operativo que Duque presentó ante la opinión pública como un éxito contra las disidencias de las FARC. Existen evidencias de manipulación de los cadáveres por parte del Ejército, a cuyas fotos ha tenido acceso este diario; se ha podido confirmar que al menos cuatro de los muertos eran civiles; se sabe que el operativo se llevó a cabo en un bazar comunitario y hay denuncias de robo de dinero a la población por parte de los militares. El debate se celebrará en dos semanas.

Esta nueva tormenta política le llega a Iván Duque mientras se encuentra en Nueva York para hablar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre sus acciones para implementar el acuerdo de paz con la guerrilla firmado en 2016. Un proceso al que se opuso en su campaña a la presidencia y cuya política ha sido objeto de críticas por el incesante asesinato de excombatientes y el deterioro de la seguridad en el país. Sin embargo y a pesar del escándalo de Putumayo, que ya lleva dos semanas, el presidente volvió a hacer una defensa férrea del operativo.

“Es importante tener claro que esa operación tenía planificación, tenía información de inteligencia, tenía información precisa sobre la presencia de cabecillas, miembros de células terroristas y narcotraficantes en ese lugar del territorio. Entonces se procedió con una información clara. Hubo un intercambio de disparos, hay miembros heridos de la fuerza pública y se ha obrado con todos los protocolos”, aseguró Duque. El operativo buscaba capturar a Carlos Emilio Loaiza, alias Bruno, de los Comandos de la Frontera, un grupo de las disidencias de las FARC, pero no alcanzó el objetivo.

La incursión militar se produjo la mañana del 28 de marzo en la vereda El Alto Remanso, del municipio de Puerto Leguízamo, una zona inhóspita, apenas separada de Ecuador por un río. Ese mismo día, Duque celebró el hecho y dijo que habían “neutralizado a 11 integrantes de disidencias de las FARC” y capturado “a cuatrou criminales”. Sin embargo, varias organizaciones sociales han confirmado que entre los muertos había civiles y la Fiscalía desmintió al Gobierno en relación con la información de los capturados. El organismo investigador indicó que nunca recibió actas que soportaran ningún procedimiento de captura. Esas cuatro personas, que habían resultado heridas, fueron atendidas en clínicas de Putumayo, recibieron el alta médica y están libres. Ni Duque ni Molano han rectificado esa información.

Fuente: EL PAÍS.