El movimiento islamista señaló que, en principio, está de acuerdo con liberar a todos los rehenes y detener las hostilidades, pero exige garantías concretas sobre el retiro de tropas israelíes de la Franja de Gaza y sobre la reconstrucción del enclave tras un año de devastación.
Trump fijó como plazo límite el próximo domingo para que Hamás firme la propuesta, mientras que Israel, bajo presión de Washington, aceptó detener los bombardeos a la espera de una resolución.
Sin embargo, el grupo palestino insiste en que el acuerdo debe contemplar compromisos verificables que aseguren el fin de la ofensiva militar y un alivio inmediato a la crisis humanitaria que atraviesan más de dos millones de personas en Gaza.
Fuentes diplomáticas coinciden en que la aceptación condicionada de Hamás abre una ventana inédita de negociación, pero advierten que cualquier dilación o cambio de términos podría reactivar los combates.
El desenlace dependerá de si las partes logran sellar un acuerdo definitivo antes de que expire el plazo anunciado por Trump, en un contexto en el que cada hora sin disparos es vista como un respiro, pero también como un frágil paréntesis.