Integrantes de la Guardia Galesa, encargada de custodiar a la reina Isabel de Inglaterra, fueron castigados con 14 y 28 días de prisión por participar de una fiesta en los alrededores del Castillo de Windsor, violando el asilamiento obligatorio por el COVID-19.
Tanto la Reina, como el príncipe Felipe, y otros miembros de la realeza, se encuentran en Windsor en una especie de burbuja sanitaria desde el comienzo de la pandemia, un aislamiento estricto junto a algunos soldados y miembros de su personal.
Pero, esta semana unos 16 miembros del Primer Batallón de guardias galeses organizaron una fiesta y un partido de fútbol, donde se mezclaron con civiles, en un parque, en las inmediaciones del castillo real.
Según se supo, el hecho ocurrió en junio, y puso en alerta a la realeza británica.