El Papa León XIV ha invitado a los fieles a una fe despierta, capaz de abrir los ojos ante las injusticias del mundo, y ha renovado su llamamiento a la paz en Oriente Medio, donde la violencia continúa cobrando miles de víctimas. Lo hizo este domingo desde la Plaza de San Pedro, tras el rezo del Ángelus, ante una multitud de peregrinos y fieles.
"Dios envió a su Hijo como luz del mundo para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida", recordó el Pontífice al hablar del Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma, que narra la curación de un hombre ciego. Para León XIV, la fe no es un acto ciego ni una renuncia a la razón: "Estamos llamados a vivir un cristianismo de ojos abiertos, a mirar desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos, y a percibir los sufrimientos de los demás y las heridas del mundo".
Al mismo tiempo, el Santo Padre se refirió a la «violencia atroz de la guerra» que afecta a Oriente Medio. "Miles de personas inocentes han muerto y muchísimas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares", lamentó. "En nombre de los cristianos de Oriente Medio y de todas las personas de buena voluntad, hago un llamamiento a los responsables de este conflicto: ¡Alto el fuego! Es imprescindible reabrir las vías del diálogo. La violencia jamás conducirá a la justicia, la estabilidad y la paz que anhelan los pueblos".
"Espero caminos de diálogo que puedan sostener a las autoridades del país en la implementación de soluciones duraderas a la grave crisis en curso por el bien común de todos los libaneses", afirmó.
Previamente, durante el rezo del ángelus, el pontífice pidió "abrir los ojos" ante el sufrimiento y "las heridas del mundo".
"Es necesaria una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad", afirmó ante los fieles congregados en la plaza de San Pedro.
Fuente; La Vanguardia.