El Cambio Climático (II) ¿Cuánto acuerdo hay entre científicos?
No hay duda de que a los científicos les encanta una buena discusión a la antigua. Pero cuando se trata del cambio climático, prácticamente no hay debate alguno: en muchos estudios se ha visto que más del 90 por ciento de los científicos que estudian el clima de la Tierra están de acuerdo en que el planeta se está calentando y que los seres humanos son los principales culpables. La mayor parte de los organismos científicos, desde la NASA hasta la Organización Meteorológica Mundial, respaldan esta opinión. Existe un grado asombroso de consenso dado el carácter de oposición y competencia de la sociedad científica, donde preguntas como ¿qué mató a los dinosaurios? siguen siendo objeto de marga disputa.
Origen del debate
El acuerdo científico sobre el cambio climático comenzó a surgir a fines de la década de 1980, cuando la influencia del calentamiento provocado por los seres humanos empezó a sobrepasar la variabilidad climática natural. Para 1991, dos terceras partes de los científicos especializados en la Tierra y la atmósfera encuestados para realizar un estudio inicial de consenso dijeron que aceptaban la idea de un calentamiento global antropogénico. Y para 1995, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un célebre organismo conservador que, de manera periódica, participa en la situación del conocimiento científico, concluyó que “el resultado de las pruebas indica que existe una influencia identificable del ser humano sobre el clima global”. En la actualidad, más del 97 por ciento de los científicos del clima que publican están de acuerdo en la existencia y la causa del cambio climático (al igual que casi el 60 por ciento de la población general de Estados Unidos de Estados Unidos).
Así que, ¿de dónde sacamos la idea de que sigue siendo debatida la existencia del cambio climático? En gran parte surgió de campañas de mensajes coordinadas por las empresas y los políticos que se oponían a las medidas relacionadas con el clima. Muchas impulsaban la narrativa de que los científicos aún no tomaban una decisión sobre el cambio climático, pese a que eso era falso. Frank Luntz, un consultor republicano, explicó la lógica en un desafortunado memorando de 2002 a los legisladores conservadores: “Si la población llega a creer que los asuntos científicos están decididos, por consiguiente, cambiará su opinión sobre el calentamiento global”, escribió. Cuestionar el consenso sigue siendo un tema de conversación común hoy en día, y la cifra del 97 por ciento se ha convertido en una especie de pararrayos.
Con el fin de reforzar la falsedad de la permanencia de la duda científica, algunas personas han señalado cosas como el Proyecto de Petición sobre el Calentamiento Global, el cual exhortó al gobierno de Estados Unidos a rechazar el Protocolo de Kioto de 1997, un acuerdo internacional inicial sobre el clima. La petición declaraba que el cambio climático no estaba ocurriendo y que, aunque así fuera, no sería algo malo para la humanidad. Desde 1998, la han firmado más de 30.000 personas con títulos universitarios en ciencias. Sin embargo, casi el 90 por ciento de ellas no estudiaron ciencias ambientales, atmosféricas o terrestres, y entre los signatarios había solo 39 climatólogos. La mayoría eran ingenieros, médicos y otros cuya formación no tenía mucho que ver con la física del sistema climático.
Unos cuantos investigadores bien conocidos siguen oponiéndose al consenso científico.
“Escépticos conversos”
Algunos, como Willie Soon, investigador afiliado al Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, tiene vínculos con la industria de combustibles fósiles. Otros no los tienen, pero sus aseveraciones no han resistido el peso de las pruebas. Al menos uno de los escépticos destacados, el físico Richard Muller, cambió de opinión después de reevaluar los datos históricos de la temperatura como parte del proyecto de Berkeley Earth. Los hallazgos de su equipo confirmaron prácticamente los resultados que se había propuesto investigar y terminó firmemente convencido de que las actividades humanas estaban calentando el planeta. “Llámenme escéptico converso”, escribió en un artículo de opinión para The New York Times en 2012.
Luntz, el encuestador republicano, también ha cambiado su postura sobre el cambio climático y ahora asesora a los políticos sobre cómo motivar acciones climáticas.
Una observación final sobre la incertidumbre: los negacionistas a menudo la usan como prueba de que la ciencia del clima no tiene consenso. Sin embargo, en la ciencia, la incertidumbre no implica una falta de conocimiento. Más bien, es un indicador de qué tanto se sabe sobre algo. En el caso del cambio climático, los científicos han descubierto una gama de posibles cambios futuros en la temperatura, la precipitación y otras variables importantes, las cuales dependerán en gran medida de lo rápido que reduzcamos las emisiones. Pero la incertidumbre no debilita su convicción de que el cambio climático es real y que la gente lo está provocando.
Fuente: Julia Rosen (periodista y Ph. D. en Geología, investigadora de los orígenes del problema en los hielos de Groenlandia y la Antártida). “Respuestas definitivas a las grandes preguntas sobre el cambio climático”, en The New York Times, versión en español y digital, 25 de mayo de 2021. Los créditos de la imagen ilustración también corresponden al TNYT. EN comparte esta serie con sus lectores para contribuir a formar el criterio ciudadano, con aportes serios de divulgación científica, sobre la crisis mundial del cambio climático causado por nuestra civilización.