El Gobierno estadounidense acusa a Petro de permitir un aumento "explosivo" en la producción de cocaína desde que asumió la presidencia, con un incremento del 53 % que elevó la cifra a unas 2.600 toneladas en 2023, inundando así el mercado norteamericano con droga. En su comunicado, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo que la medida se adopta bajo las facultades de combate al narcotráfico, al considerar que el mandatario colombiano representa una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.
Las sanciones implican el bloqueo de cualquier propiedad o interés en propiedad de las personas señaladas que se encuentren en territorio estadounidense o bajo control de ciudadanos norteamericanos. También se prohíbe toda transacción que involucre sus bienes o activos financieros.
Petro reaccionó a través de su cuenta en X afirmando que, tras décadas de lucha contra el narcotráfico, esta sanción resulta una paradoja impuesta por "la sociedad que tanto ayudamos a detener su consumo de cocaína".
El anuncio se produce pocos días después de que el presidente Donald Trump informara la suspensión de pagos y subsidios a Colombia, en un contexto de tensiones bilaterales marcadas por las diferencias en política antidrogas, seguridad fronteriza y cooperación regional.
La inclusión de un jefe de Estado en ejercicio en la lista de sancionados de la OFAC constituye un hecho inusual, que evidencia el deterioro profundo en las relaciones entre Washington y Bogotá.