Detienen en Buenos Aires a líder narco vinculado a Sebastián Marset
Luis Fernando Fernández Albín, presunto narco de 38 años y líder del clan familiar denominado "Los Albín", fue detenido en Buenos Aires gracias a un operativo coordinado entre la Policía Federal Argentina y la Justicia uruguaya. La captura se enmarca en una causa que investiga narcotráfico internacional y lavado de activos.
Según informaron las autoridades, el arresto fue solicitado por la Fiscalía Especializada Antidrogas de Montevideo, que lo acusa de organizar la exportación de más de 2.000 kilos de cocaína incautados en una operación conocida como Nueva Era.
Paralelamente, en Uruguay se realizaron cuatro allanamientos —tres en Montevideo y uno en Ciudad de la Costa— que terminaron con la detención de tres personas, entre ellas la esposa de Albín. Se secuestraron tres vehículos (un Chevrolet Montana, un Volkswagen T-Cross y un Renault Kwid), siete teléfonos celulares y documentación clave para la investigación.
Por su vínculo con el narco uruguayo Sebastián Marset, quien según fuentes policiales y judiciales, integraría con él una estructura criminal dedicada al tráfico de cocaína desde Bolivia con destino a Europa. Además, "Los Albín" mantienen alianzas con otro grupo criminal del Cerro Norte de Montevideo, conocido como Los Suárez.
El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, aseguró en conferencia de prensa que el operativo demuestra una acción firme: "Estamos ejerciendo la autoridad, pegándoles a las organizaciones criminales ... donde más les duele, en los bienes y en el dinero."
Sobre el traslado de Albín a Uruguay, fiscales locales estiman que la extradición podría concretarse en las próximas dos o tres semanas, aunque aún no se ha confirmado una comunicación formal previa a su regreso.
Fernández Albín tenía prisión domiciliaria en un barrio privado de Canelones —Colinas de Carrasco— tras una condena previa, pero fue nuevamente arrestado después de que se encontrara un arma con numeración limada en su vivienda.
Este caso pone de relieve la magnitud y la coordinación internacional detrás de redes criminales que operan entre Uruguay y Argentina, profundizando el escrutinio sobre las conexiones entre mafias locales y grandes cargamentos de droga transnacionales.