Las declaraciones se produjeron luego de que Washington anunciara la captura del mandatario venezolano durante una acción ejecutada en la madrugada.
Rodríguez exigió públicamente la liberación inmediata de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y denunció que la intervención extranjera constituye una violación directa al derecho internacional y a los principios de soberanía nacional. El mensaje fue transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión, en un contexto de máxima tensión política y militar.
La vicepresidenta encabezó un consejo de defensa ampliado, del que participaron las principales autoridades del Estado, entre ellas el titular del Parlamento, Jorge Rodríguez; el fiscal general, Tarek William Saab; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Rodríguez; el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, y el comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Domingo Hernández Lárez.
Durante su discurso, Rodríguez sostuvo que el Gobierno venezolano se mantiene en alerta máxima para defender el territorio, los recursos naturales y la institucionalidad del país. Llamó a la población a conservar la calma y a mantener la unidad nacional frente a lo que calificó como una agresión sin precedentes, insistiendo en que la respuesta debe ser coordinada entre el pueblo, las fuerzas armadas y las instituciones del Estado.
Las declaraciones de Caracas contrastaron con el mensaje emitido horas antes por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien confirmó la captura de Maduro y aseguró que su administración asumirá el control político del país durante un proceso de transición. Trump afirmó además que su equipo de seguridad, con la participación del secretario de Estado Marco Rubio, ya inició contactos directos con Delcy Rodríguez para avanzar en ese proceso.
Desde Washington también se anunció la intención de que empresas petroleras estadounidenses inviertan miles de millones de dólares en la recuperación de la infraestructura energética venezolana, que fue calificada como gravemente deteriorada. Estas afirmaciones generaron una inmediata reacción del Ejecutivo venezolano, que las interpretó como una señal de ocupación política y económica.
Mientras tanto, en distintas zonas de Caracas se registraron concentraciones de ciudadanos que salieron a las calles para expresar su respaldo a Maduro y rechazar la intervención extranjera. El escenario sigue marcado por la incertidumbre, con posiciones irreconciliables entre el Gobierno venezolano y la administración estadounidense, en un conflicto que mantiene en vilo a la región y a la comunidad internacional.