Este martes 13 de enero de 2026, un miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos presentó formalmente un proyecto de ley que propone la anexión de Groenlandia y su eventual admisión como estado de la Unión, en un hecho que ha reavivado un intenso debate geopolítico sobre soberanía, seguridad y relaciones internacionales.
La propuesta, denominada "Greenland Annexation and Statehood Act", fue registrada por el congresista Randy Fine, republicano por Florida, y permitiría al presidente de EE. UU. emprender las acciones necesarias —incluyendo negociaciones con el Reino de Dinamarca, al que pertenece Groenlandia— para anexar o adquirir formalmente el vasto territorio ártico como territorio estadounidense y acelerar su transición hacia la condición de estado.
Fine justificó la iniciativa por motivos de seguridad nacional, argumentando que controlar Groenlandia fortalecería la posición estratégica de EE. UU. en el Ártico y evitaría que potencias como China y Rusia ganen influencia en la región, dado el valor geopolítico de las rutas marítimas y recursos naturales de la isla.
Sin embargo, la medida enfrenta no solo dudas internas sobre su viabilidad legal y constitucional, sino también un rechazo internacional significativo. El gobierno de Groenlandia ha afirmado contundentemente que no aceptará una incorporación forzada bajo ninguna circunstancia y ha pedido que su defensa y estatus sean garantizados en el marco de la OTAN y aliados europeos.
En Dinamarca, que ejerce la soberanía sobre Groenlandia, las autoridades han reforzado su presencia militar en el territorio y se preparan para conversaciones de alto nivel con funcionarios estadounidenses, en medio de advertencias sobre las repercusiones que una anexión unilateral podría tener para las relaciones transatlánticas y la cohesión de la alianza atlántica.
El proyecto suscita interrogantes sobre derechos de soberanía nacional, normas del derecho internacional y el papel de la OTAN en garantizar la defensa colectiva, mientras el Congreso estadounidense evalúa su destino en comités especializados antes de cualquier debate o votación en pleno.
El territorio de Groenlandia, con amplia autonomía interna bajo el marco del Reino de Dinamarca, ha sido objeto de interés estratégico en Washington durante años; sin embargo, propuestas como esta representan un salto sin precedentes en la política exterior de Estados Unidos si llegaran a avanzar en el proceso legislativo.