Las autoridades chinas ordenaron el retiro inmediato de dos de las aplicaciones de citas más utilizadas por hombres homosexuales en el país, Blued y Finka, según informó este lunes la Administración del Ciberespacio de China (CAC, por sus siglas en inglés). La decisión, que no fue acompañada de una explicación oficial, se enmarca en un contexto de endurecimiento de las restricciones digitales y un creciente control sobre la comunidad LGBTQ+.
La medida afecta a millones de usuarios activos en ambas plataformas, especialmente a Blued, considerada la red social gay más grande de Asia, con más de 40 millones de miembros registrados en todo el mundo. La empresa matriz, BlueCity Holdings, con sede en Pekín, retiró voluntariamente la aplicación de las tiendas móviles locales tras recibir la notificación gubernamental. Finka, orientada a un público más joven, también desapareció de las plataformas de descarga como parte de la misma orden administrativa.
Medios locales señalaron que el retiro responde a "ajustes regulatorios" y a una campaña nacional para "limpiar el ciberespacio" de contenidos considerados "vulgares" o "contrarios a los valores socialistas". Sin embargo, activistas por los derechos de las minorías sexuales sostienen que se trata de un nuevo intento de silenciar la visibilidad de las personas LGBTQ+ en la esfera pública y digital.
Durante los últimos años, el Gobierno chino ha incrementado la censura de contenidos vinculados a género y sexualidad. Programas de televisión, películas y publicaciones en redes sociales que incluyen referencias a relaciones entre personas del mismo sexo han sido bloqueados o eliminados. En 2021, la Administración Nacional de Radio y Televisión prohibió explícitamente la aparición de "hombres afeminados" en los medios, aduciendo la necesidad de promover una "masculinidad correcta".
Organizaciones internacionales de derechos humanos denunciaron que la decisión refuerza la discriminación institucional y limita los espacios seguros para una comunidad que enfrenta ya una fuerte estigmatización social. "Estas acciones no solo restringen la libertad de expresión, sino que también envían un mensaje de exclusión a millones de ciudadanos chinos", afirmó un portavoz de Human Rights Watch en un comunicado.
Aunque la homosexualidad fue despenalizada en China en 1997 y retirada de la lista oficial de enfermedades mentales en 2001, la igualdad de derechos sigue siendo una meta lejana. El matrimonio entre personas del mismo sexo continúa prohibido y los activistas enfrentan obstáculos legales y censura. La eliminación de las aplicaciones, según observadores, refleja la tensión entre una sociedad cada vez más conectada y un Estado que busca controlar las expresiones culturales y sociales en línea.
Blued, fundada en 2012 por el ex policía Geng Le, había sido considerada un ejemplo de emprendimiento tecnológico y visibilidad LGBTQ+ en el país. La aplicación, que cotizó en el Nasdaq en 2020, permitió a millones de usuarios conectarse de manera anónima, acceder a información sobre salud sexual y participar en comunidades virtuales. Su cierre temporal o indefinido en China supone un golpe a los esfuerzos por crear espacios digitales inclusivos.
Expertos en tecnología y derechos digitales advierten que el retiro de Blued y Finka podría anticipar una ola de nuevas restricciones. "El control del ciberespacio chino es cada vez más integral. Estas medidas no solo buscan eliminar contenidos, sino también moldear el comportamiento y los valores sociales de la juventud", señaló el investigador Fang Yichen, del Centro de Estudios sobre Internet y Sociedad de Shanghái.
El gobierno del presidente Xi Jinping ha intensificado su discurso sobre la "moral socialista" y la "pureza cultural", conceptos que se han traducido en políticas de censura, vigilancia y represión ideológica. Las empresas tecnológicas, por su parte, enfrentan la disyuntiva de cumplir con las exigencias estatales o arriesgar sanciones económicas y bloqueos operativos.
Mientras tanto, en redes sociales internacionales, usuarios chinos lamentaron la desaparición de las aplicaciones, calificándola como "una pérdida de espacios de apoyo y comunidad". Algunos expresaron temor a que la censura digital alcance otras plataformas o grupos dedicados a la salud sexual, la prevención del VIH y la educación sobre diversidad.
El retiro de Blued y Finka consolida una tendencia de regresión en materia de libertades individuales y diversidad en China, donde la vida pública y digital se somete a una vigilancia cada vez más estricta. Para muchos jóvenes, la medida simboliza no solo la censura de una aplicación, sino el cierre de una ventana de libertad y conexión en un entorno cada vez más controlado.