Chile registró en 2025 la tasa de natalidad más baja de su historia, con un promedio de 0,97 hijos por mujer, según datos presentados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), lo que sitúa al país entre las naciones con menos nacimientos del mundo.
El descenso en los nacimientos es una tendencia de largo plazo que se inició a partir de 2010, impulsada por una fuerte reducción de los embarazos adolescentes y la postergación de la maternidad entre mujeres adultas.
En comparación, en 2024 la tasa fue de 1,06 hijos por mujer, y las proyecciones oficiales indican que esta cifra seguirá bajando hasta 0,89 para 2028, cuando se anticipa que el número de defunciones superará al de nacimientos, marcando el inicio de un crecimiento natural negativo.
El fenómeno se combina con una esperanza de vida en aumento, que pasará de 74,6 años en 1992 a 81,8 años proyectados para 2026, evidenciando un proceso de envejecimiento poblacional que ya modifica la estructura demográfica del país.
Según cifras del INE, la población total alcanzó 20,1 millones de habitantes, frente a los 17,5 millones del censo de 2017, pero las proyecciones oficiales advierten que este número podría comenzar a caer después de 2035 debido a la continuidad de la baja fecundidad y al envejecimiento.
En un contexto internacional, la tasa de Chile figura incluso por debajo de países desarrollados como Japón y está por debajo de otras naciones latinoamericanas como Uruguay o Costa Rica, de acuerdo con estimaciones de la División de Población de las Naciones Unidas.
Ante este escenario, autoridades han señalado la necesidad de políticas públicas que aborden las causas subyacentes del descenso demográfico, incluyendo apoyos a la maternidad y la conciliación laboral y familiar.