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Alertan que el fenómeno de El Niño podría ubicarse entre los más intensos desde 1950

El Centro de Predicción del Clima de Estados Unidos advirtió que existe un 81% de probabilidad de que el evento alcance una intensidad "muy fuerte" entre octubre y diciembre. Especialistas alertan sobre posibles impactos en las lluvias, las temperaturas y la producción agrícola en distintas regiones del mundo.

11 Julio de 2026
11 Julio de 2026
Fenómeno climático El Niño.
Fenómeno climático El Niño. Foto: Referencia.

El fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose y podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde que comenzaron las mediciones modernas hace más de siete décadas. Así lo advirtió este jueves el Centro de Predicción del Clima (CPC) de Estados Unidos, que elevó al 81% la probabilidad de que el evento alcance una categoría "muy fuerte" entre octubre y diciembre de este año.

De concretarse ese escenario, El Niño se ubicaría entre los más potentes observados desde 1950, año en que comenzó el registro histórico de este fenómeno oceánico-atmosférico.

El informe también estima un 97% de probabilidad de que las condiciones asociadas a El Niño se mantengan hasta los primeros meses de la primavera del hemisferio norte de 2027, prolongando sus efectos sobre el clima mundial.

¿Qué es El Niño?

El Niño forma parte del ciclo climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental.

Ese incremento de la temperatura altera la circulación atmosférica, modificando los patrones de viento, presión y precipitaciones en distintas regiones del planeta.

Para el CPC, un episodio se considera "muy fuerte" cuando la anomalía de temperatura del océano alcanza o supera los 2 grados Celsius respecto al promedio histórico.

Efectos globales

Los especialistas advierten que los impactos de El Niño no se limitan al océano Pacífico, sino que repercuten en el clima de numerosos países.

Entre sus efectos más frecuentes se encuentran:

períodos de sequía en Australia y parte del sudeste asiático;
lluvias más intensas en África Oriental y el sur de Estados Unidos;
alteraciones en los regímenes de precipitaciones de Sudamérica;
aumento de las temperaturas medias globales;
mayor riesgo de inundaciones o déficit hídrico, dependiendo de cada región.

En América del Sur, la intensidad y distribución de las lluvias pueden variar considerablemente. Países como Paraguay, Argentina, el sur de Brasil y Uruguay suelen experimentar precipitaciones por encima de los valores normales durante los eventos de El Niño, lo que puede favorecer algunos cultivos, pero también aumentar el riesgo de inundaciones, crecidas de ríos y daños a la infraestructura cuando las lluvias son excesivas.

El impacto del cambio climático

Los científicos señalan que los efectos de El Niño se ven potenciados por el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

La combinación de ambos fenómenos contribuyó a que 2023 se convirtiera en el segundo año más cálido desde que existen registros y a que 2024 estableciera un nuevo récord mundial de temperatura media, según organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el servicio europeo Copernicus.

Aunque El Niño es un fenómeno natural que aparece cada dos a siete años, el aumento sostenido de las temperaturas del planeta intensifica sus consecuencias, favoreciendo olas de calor más severas, eventos extremos de lluvia, sequías prolongadas y una mayor frecuencia de incendios forestales.

Posibles repercusiones para Paraguay

Si bien todavía es prematuro anticipar los efectos específicos para Paraguay, meteorólogos señalan que un episodio fuerte de El Niño suele traducirse en un incremento de las precipitaciones durante la primavera y el verano, especialmente en el este y sur del país.

Esto podría beneficiar inicialmente la disponibilidad de agua para algunos cultivos y la generación hidroeléctrica, pero también elevar el riesgo de inundaciones urbanas, crecidas de ríos y pérdidas en la producción agropecuaria si las lluvias resultan persistentes o de gran intensidad.

Las autoridades meteorológicas de la región continúan monitoreando la evolución del fenómeno y actualizarán sus pronósticos en los próximos meses conforme avance el calentamiento de las aguas del Pacífico y se definan con mayor precisión sus efectos sobre Sudamérica.

Fuente: DW

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