En su discurso en la ceremonia central de las celebraciones por el trigésimo aniversario de la reunificación alemana este sábado en Potsdam, el jefe de Estado alemán, Frank-Walter Steinmeier, habló de las fuerzas centrífugas en Europa, los desafíos que plantea la pandemia de coronavirus, la división de la sociedad, el cambio climático y el desmoronamiento de viejas alianzas.
El mundo se ha vuelto más inseguro, "muchas de las cosas obvias que hemos dado por sentadas durante los últimos 30 años ya no lo son", afirmó Steinmeier según el manuscrito del discurso anticipado a la prensa. Sin embargo, enfatizó: "Coraje es lo que necesitamos ahora y debemos tenerlo, justo como hace treinta años". Y pidió, especialmente en unos momentos en que la pandemia de coronavirus exige que el país se mantenga unido, confianza. "Tenemos todos los motivos para tener confianza".
El futuro después de la pandemia se está definiendo ahora en todo el mundo, dijo, en cuestiones como la protección climática, la digitalización. "Tenemos que estar ahí, tenemos que hacerlo bien, rápido, y estar dispuestos a cambiar nuestra forma de pensar, sí, en algunos casos, a cambiarla radicalmente". El presidente federal sacó una valoración positiva de todo el proceso de unificación, pero también abordó las carencias. El sentimiento de pertenencia, dijo, y de no ser mirado por encima del hombre no se decide solo en la nómina. "Sigue siendo nuestra tarea acercarnos personalmente, mantener la curiosidad, conocer y respetar el mundo y las perspectivas de los demás", dijo Steinmeier durante su discurso al mediodía en el Metropolishalle de Babelsberg.
Celebración diferente a lo planificado
Al final, los actos oficiales no pudieron ser lo multitudinarios que se había planificado para la ocasión inicialmente. Para dar inicio a las celebraciones centrales en Potsdam, tanto el presidente federal como la canciller federal, Angela Merkel, y el presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble, participaron antes del discurso de Steinmeier en un servicio ecuménico en la iglesia de San Pedro y San Pablo. Debido a la pandemia, solo se permitió la asistencia de 130 invitados, incluidas las delegaciones de ciudadanos de los estados federales.