Un nuevo e importante capítulo en el Diálogo sobre Agricultura Climáticamente Resiliente se inició con el lanzamiento de la iniciativa de intercambio de conocimientos Africa-Caribbean Connect, organizada por el Foro Caribeño de Agricultura Climáticamente Resiliente (CCRAF) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en colaboración con The Allure of the Soil.
La sesión virtual, de gran impacto, reunió a más de 355 participantes del Caribe, África y otras regiones, creando una plataforma dinámica para el intercambio interregional y promoviendo una visión del suelo como la infraestructura viva que sustenta la regulación del clima, la biodiversidad, la gestión del agua, los sistemas alimentarios, el desarrollo sostenible y los medios de vida. Realizada a través de la plataforma del CCRAF, la actividad contó con destacadas voces de ambas regiones especializadas en ciencia del suelo, agroforestería, políticas climáticas y manejo sostenible de la tierra.
La sesión reafirmó el liderazgo estratégico del IICA, el CCRAF y The Allure of the Soil en la promoción de la innovación, la cooperación técnica, el desarrollo de una agricultura climáticamente resiliente y la implementación de soluciones prácticas para los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) y otras regiones agrícolas vulnerables. Al reunir a expertos, productores, responsables de políticas públicas, investigadores y profesionales del desarrollo de distintos continentes, la iniciativa posiciona tanto al Caribe como a África como regiones emergentes líderes en agricultura regenerativa, sistemas alimentarios sostenibles y adaptación climática.
En la apertura de la sesión, Nekelia Gregoire Carai, especialista técnica en Manejo de Suelos y Aguas y coordinadora del CCRAF en el IICA, destacó la importancia de la acción colaborativa: "El lanzamiento de la iniciativa Africa-Caribbean Connect del CCRAF constituye un hito importante para construir puentes más sólidos entre África y el Caribe. Ambas regiones poseen una gran riqueza en conocimientos agrícolas, innovación y resiliencia. A través de la colaboración y el intercambio práctico de conocimientos, podemos fortalecer los sistemas alimentarios, empoderar a las comunidades y acelerar la acción climática en ambas regiones".
El CCRAF es una plataforma regional de intercambio de conocimientos y promoción de acciones coordinada por el IICA. Creado en 2015, impulsa la agricultura resiliente al clima, la innovación, los sistemas alimentarios sostenibles y el fortalecimiento de capacidades en el Caribe; y conecta a agricultores, jóvenes, investigadores, emprendedores, responsables de políticas públicas y profesionales del desarrollo mediante seminarios web regionales y diálogos técnicos, iniciativas nacionales de capacitación, programas dirigidos a jóvenes, plataformas para transformar el conocimiento en acción, alianzas estratégicas internacionales y la recientemente lanzada serie Africa-Caribbean Connect.
La fundadora de The Allure of the Soil, Marete Selvin, subrayó la importancia de replantear el papel del suelo en las conversaciones globales: "El suelo suele permanecer invisible en muchos debates sobre clima y desarrollo, pese a que sostiene todos los sistemas fundamentales de los que dependemos. Esta sesión invitó a los participantes a dejar de ver el suelo como simple tierra y reconocerlo como una infraestructura viva esencial para la resiliencia climática, la seguridad alimentaria, los sistemas hídricos, la biodiversidad y el desarrollo económico. El diálogo entre África y el Caribe demostró el enorme potencial que surge cuando comunidades y regiones aprenden unas de otras".
El seminario contó con valiosas contribuciones de destacados especialistas. Desde la perspectiva del Caribe sobre la salud del suelo y la resiliencia climática, Chaney St. Martin, especialista internacional en Manejo de Suelos y Aguas del IICA, presentó una sólida exposición científica sobre el papel del suelo como base que conecta los sistemas climáticos, los ciclos del agua, la biodiversidad y la producción de alimentos.
Explicó que un suelo sano funciona como un sistema vivo capaz de almacenar carbono, regular el agua, sostener microorganismos y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas. A través de ejemplos prácticos, mostró cómo la degradación del suelo reduce la eficacia de los sistemas de riego, los fertilizantes y las estrategias de adaptación climática. Asimismo, destacó el papel interconectado que el suelo desempeña para el sostenimiento de la vida y la regulación de los sistemas naturales, señalando que "el suelo no es simplemente un medio para el crecimiento de las plantas; es una infraestructura viva que sustenta la estabilidad climática, los sistemas hídricos, la producción de alimentos y, al fin y al cabo, la supervivencia humana".
En representación de las experiencias de África Oriental en agricultura regenerativa y agroforestería, Mercy Karunditu, directora de Relaciones Externas e Incidencia de Trees for the Future, compartió ejemplos concretos sobre cómo la restauración de la salud del suelo transforma los medios de vida, incrementa la productividad y fortalece la resiliencia climática de los pequeños productores. Destacó el enfoque Future's Forest Garden, que integra árboles, cultivos, compostaje y prácticas de agricultura regenerativa para restaurar tierras degradadas, al tiempo que mejora la seguridad alimentaria y la generación de ingresos.
También presentó un caso de éxito en Tanzania, donde un agricultor transformó un terreno degradado en un ecosistema productivo mediante la plantación de árboles, el compostaje y el manejo integral del suelo. Señaló que "los suelos saludables no son únicamente un activo ambiental; también son un activo económico que mejora los medios de vida, fortalece a las comunidades y contribuye a la seguridad alimentaria a largo plazo".
Aportando una perspectiva global sobre políticas públicas y sistemas, Rico Rau, consultor de Políticas e Investigación de Save Soil, abordó las dimensiones económicas, políticas y culturales necesarias para ampliar la adopción de la agricultura regenerativa a nivel mundial. Destacó que la restauración del suelo permite abordar simultáneamente la seguridad alimentaria, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua, al tiempo que genera oportunidades económicas de largo plazo para agricultores y comunidades.
Rau enfatizó que la transición hacia una agricultura sostenible requiere una acción coordinada entre gobiernos, comunidades, sistemas financieros e instituciones educativas. "La restauración del suelo no solo es una necesidad ambiental, sino una de las soluciones más prácticas y escalables para la adaptación climática y para fortalecer los sistemas alimentarios mundiales".
Las encuestas interactivas realizadas durante el seminario revelaron que la gran mayoría de los participantes considera que los sistemas alimentarios y los sistemas hídricos serán los sectores más vulnerables si continúa la degradación del suelo. Participantes del Caribe, África y otras regiones intervinieron activamente, calificando el encuentro como una conversación oportuna y necesaria que logró integrar ciencia, relatos, conocimientos indígenas y soluciones prácticas entre regiones que enfrentan desafíos climáticos comunes, reforzando así el creciente interés mundial por la agricultura regenerativa y la restauración de los suelos.