2025 deja avances y desafíos pendientes para el medio ambiente en la región
El 2025 en América Latina ha sido un año marcado por contrastes en materia ambiental. Con temperaturas que rozaron los 40 grados, la región enfrentó olas de calor mientras lidió con un contexto global polarizado por políticas negacionistas del cambio climático, impulsadas por la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
Pese a estas dificultades, países latinoamericanos lograron avances significativos. La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, impulsado por Chile, representa un hito para la protección de los océanos, con una extensión de áreas protegidas que supera el 50% en territorios como el archipiélago de Juan Fernández y Desventuras. Colombia también destacó al acoger eventos internacionales sobre desertificación y urbanismo sostenible.
Brasil retomó la agenda climática regional al organizar la COP30 en Belém, donde se promovieron estándares globales para cadenas de valor responsables y se consolidó la participación de pueblos indígenas en proyectos de conservación. Sin embargo, la influencia de la industria fósil limitó la adopción de medidas más ambiciosas para la eliminación de combustibles fósiles, pendiente para conferencias futuras.
Otro avance relevante fue la Opinión Consultiva OC-32/25 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que reconoce la emergencia climática como un asunto de derechos humanos, fortaleciendo la justicia climática y orientando políticas públicas y acciones estatales hacia 2026.
No obstante, expertos advierten sobre retrocesos institucionales, como el desmantelamiento de ministerios ambientales en Argentina, Ecuador y Bolivia, y la persistencia de modelos extractivos que priorizan minería, hidrocarburos y agroindustria extensiva. Además, la reducción de espacios de acción de ONG y defensores ambientales y el colapso del acuerdo global sobre plásticos constituyen desafíos pendientes para la región.
En conclusión, 2025 deja a América Latina con logros destacados en conservación y multilateralismo, pero también con alertas sobre políticas extractivas, debilitamiento institucional y presiones sobre derechos ambientales, trazando la agenda de prioridades para 2026.
Fuente: DW.