Viaje + viajero: una conjunción creativa

Viaje + viajero: una conjunción creativa

El entusiasmo, los preparativos previos, toda la ilusión que conlleva un viaje de placer, crea una disposición interior para lanzarnos a la aventura. Viajar implica un corte con lo cotidiano, entrar en un tiempo parecido al juego, con un comienzo y un final, y un estado particular de transición. ¿Por qué no intentar aprovechar ese momento y agregarle un plus, transformándolo en una ocasión propicia para que surja la creatividad?

Hay diferentes tipos de viajes. Tomemos el de las vacaciones, en el que la búsqueda es de relax, bajar un poco la intensidad de la vida en la ciudad, del trabajo, las salidas, etc., etc. Cortar para ver algo nuevo, aunque sean lugares que ya visitamos muchas veces. Podemos ir a la playa, las montañas, diferentes ciudades. Y en todas las ocasiones encontrarnos con mil cosas “que hay que ver o hacer”. “Los 10 mejores restaurantes que deberías descubrir”, “Los 30 lugares que tenés que conocer de Italia para poder decir que conocés Italia”, “Los 20 paisajes imperdibles”, y así sucesivamente. Una agradable forma de atormentarnos antes de emprender un viaje.

Aunque, es cierto que puede ser una elección vivir haciendo zapping incluso en las vacaciones. Otra alternativa es intentar empaparnos con las diferentes emociones que consigue desatar la naturaleza con la belleza de sus paisajes, una obra de arte, las diversas culturas, la intensidad de un encuentro humano.

¿Por qué no preguntarnos qué nos impulsa a viajar hacia determinado lugar y qué nos conmueve? ¿Qué sueños, recuerdos y estados de ánimo son desencadenados por los viajes, antes, durante y después de los mismos? ¿Qué miramos y qué vemos?

Si estamos dispuestos a dejarnos empapar por estas preguntas, quizá, descubramos qué cautiva nuestro espíritu y así iniciemos un proceso interno desatado por el impacto que provoca ese instante.

Pensemos que una mirada atenta y contemplativa puede dejar una impronta que despierte nuevos caminos en nuestra interioridad y nos conduzca a otro tipo de travesía iniciada en ese flechazo. Hay cantidad de ejemplos del efecto de ese impacto: el encuentro del "Moisés" de Miguel Ángel por Sigmund Freud, de Italia por Durero, México por Edward Weston y todo el grupo de surrealistas exiliados, Egipto por Lee Miller, y muchísimos más. En ellos, el resultado se vio en su obra. Hablo de grandes personajes, pero no es necesario ser un genio, cualquiera en tanto se deje atrapar por la sorpresa puede descubrir una inesperada originalidad.

Por supuesto, nada es instantáneo, salvo el café, así que es necesario un tiempo para que ese impacto logre expresarse de acuerdo con la potencialidad de cada uno. El viaje es un tema que se puede pensar desde múltiples miradas, en este caso lo que quiero iluminar es la capacidad que puede tener de dejar huellas en cada uno y presentarse como fuente de inspiración.

Descubrir el mundo externo y dejar que nos llegue a lo más íntimo del alma puede transformarse en un momento que logre enriquecer y ampliar nuestra creatividad. Rescatemos al niño latente que anida en cada uno y conserva la disponibilidad para una actitud existencial innovadora.

Que el hallazgo sea la conjunción creativa despertada entre el viaje y el viajero que se ve lanzado a nuevos descubrimientos.

* Patricia O'Donnell es psiquiatra y psicoanalista, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la International Psychoanalytic Association. Escribe sobre psicoanálisis y arte. Es coautora de los libros Lo Nuevo. Lucian Freud y Psicoanálisis y arte.