Investigación biomédica en Estados Unidos

Vacuna universal intranasal muestra protección amplia y abre paso a ensayos en humanos

Un equipo de Stanford Medicine desarrolló y probó en ratones una fórmula experimental que protege contra virus respiratorios, bacterias e incluso alérgenos. El avance, publicado en Science, podría reducir la necesidad de múltiples vacunas estacionales si demuestra eficacia en personas.
Una sola vacuna en aerosol nasal redujo la carga viral en los pulmones 700 veces y mantuvo a los ratones protegidos durante meses contra virus. Foto: Towfiqu999/Pond5 Images/IMAGO

Una vacuna experimental administrada por vía intranasal logró proteger a ratones contra el SARS-CoV-2, otros coronavirus, bacterias hospitalarias y ácaros del polvo, en un estudio realizado por investigadores de Stanford en Estados Unidos. El hallazgo representa un posible cambio de paradigma en la inmunización, al no dirigirse a un patógeno específico sino al propio sistema inmunitario.

El trabajo, liderado por el inmunólogo Bali Pulendran, plantea una estrategia distinta a la de las vacunas tradicionales. En lugar de imitar partes de virus o bacterias, la fórmula emula las señales que utilizan las células inmunitarias para comunicarse durante una infección, integrando la inmunidad innata y la adaptativa en un mecanismo de refuerzo prolongado.

Un enfoque diferente

Las vacunas actuales se basan principalmente en la inmunidad adaptativa, responsable de generar anticuerpos y células T específicas que recuerdan a un patógeno durante años. En cambio, esta nueva propuesta potencia especialmente la inmunidad innata —la primera línea de defensa del organismo— que actúa en minutos pero suele durar pocos días.

La fórmula, denominada GLA-3M-052-LS+OVA, incluye un componente que imita señales de células T para activar defensas pulmonares, además de un antígeno inofensivo (ovoalbúmina) que ayuda a mantener la respuesta durante semanas o meses. Administrada como aerosol nasal, generó protección en los pulmones durante al menos tres meses con tres dosis aplicadas con una semana de intervalo.

Resultados en laboratorio

En los ensayos, los ratones vacunados resistieron la exposición al SARS-CoV-2 y otros coronavirus sin presentar los cuadros graves observados en animales no inmunizados, que registraron pérdida drástica de peso, inflamación pulmonar y alta mortalidad.

Según los investigadores, la vacuna produjo un "doble golpe": redujo hasta 700 veces la carga viral en los pulmones mediante la respuesta innata prolongada y, en caso de que el virus lograra evadir esa primera barrera, activó rápidamente la inmunidad adaptativa.

El equipo también probó la fórmula frente a bacterias como Staphylococcus aureus y Acinetobacter baumannii, frecuentes en infecciones hospitalarias, con protección similar durante aproximadamente tres meses. Asimismo, al exponer a los animales a proteínas de ácaros del polvo —desencadenantes comunes del asma alérgica— los vacunados mantuvieron las vías respiratorias despejadas.

Próximo paso: pruebas en humanos

Tras los resultados preclínicos, los investigadores proyectan iniciar un ensayo clínico de fase I para evaluar seguridad en humanos. De confirmarse los datos, avanzarán hacia estudios más amplios de eficacia.

Pulendran estima que dos dosis en formato de espray nasal podrían ser suficientes en personas y calcula que, con financiación adecuada, una vacuna respiratoria universal podría estar disponible en un plazo de cinco a siete años.

De concretarse, el avance podría transformar la prevención de infecciones respiratorias estacionales y ofrecer una herramienta rápida ante futuras pandemias.