Todas queremos un romance con el novio de nuestras amigas, eso dicen mientras nos reunimos en un grupo terapéutico. "El mío lo alquilo o lo presto, pero no lo entrego", comentan confiadas en que lo mejor en las relaciones es lo que está en la vereda de enfrente. Vamos por la vida envidiando —expresan— y compitiendo entre mujeres para ver quién tiene mejores lolas, o quién se esmera en artes culinarias y, sin duda, por qué no, quién es experta en técnicas sexuales. Billetera mata galán.
Las mujeres rivalizan con las amigas en pos de conseguir la pareja ideal, exhiben algunos lujos respecto a estilos de vida. Tener el mejor novio es, por ejemplo, irse de viaje a los mejores lugares, es medir quién les regala mejores joyas, es comparar quién las invita a comer a los lugares más costosos, quién les regala el auto último modelo o quién es el mejor amante. También suelen pregonar sobre el tamaño y la virilidad.
Sin embargo, siempre nos desvela el hecho de que las generosidades o regalos no son situaciones que eviten conflictos en la relación, ni efectos secundarios en el orden de los cuestionamientos. ¿Será porque las mujeres necesitamos más que regalos? ¿Justamente la presencia de la mirada masculina para saber cuánto valemos? ¿O cuán interés despertamos en nuestro enamorado, y para eso la atención masculina? Y así es como nos medimos con otras mujeres, detonando una bomba de chismes que provocan la curiosidad ajena, motivan el deseo y preparan el terreno del amor.
Desde Cenicienta y sus hermanastras hasta la actualidad, con las telenovelas destacadas, concebimos el amor y la seducción en función del perfil de hombre que anhelamos tener. Aquel que, de chicas, internalizamos cuando, con el "complejo de Electra" al que hace referencia Freud, nos enamoramos de papá, incursionando en aquellas fantasías que ilusionan, despabilando sueños que nos dejan atentas a la felicidad del otro. Sin embargo, estos cuentos glamorosos que determinan una vara alta de nivel de exigencia sobre la persona ideal solo son una desafortunada suerte de engaño para elegir el amor de toda la vida.
El ramo de flores y los llamados
¿A qué le damos mayor importancia, a un ramo de flores o a las llamadas telefónicas que nos hace nuestro enamorado?
De los 70 a esta parte cambiaron las condiciones de un buen amor. Las flores son el símbolo de la elegancia y el romanticismo, y expresan el sentimiento más amoroso y dulce. ¿Pero qué sucede cuando el hombre de tus sueños te manda flores, pero no te llama para saber cómo estás? La ausencia denota desinterés y muchas de las actuales depresiones femeninas auguran la ausencia del enamorado. Muchas mujeres sienten que la apatía es un preacondicionamiento hacia el desinterés amoroso. "Esperando su llamado, no dormí en toda la noche". Síntomas de ansiedad y angustia predominan en los relatos de quienes, esperanzadas, apuestan a ubicar en el centro de sus vidas a su pareja y dejan de centrarse en sí mismas para que el foco de atención sea su pareja. La indiferencia en estas épocas es un modo de llamar la atención o de maltrato emocional. La seducción pasa por ser el objeto del deseo del otro, provocando relaciones enfermas.
Un hombre a tu medida: ¿cómo elegimos pareja?
La idealización sigue siendo una de las variables fundamentales para elegir el amor, y muchas veces nos confundimos: fabricamos ideales muy altos, imposibles de satisfacer.
Elegimos muchas veces según la moda y volcamos nuestro interés en cosas que son materiales o en atributos que no son suficientes para que una relación perdure en el tiempo. Sin duda, aspectos como la forma de vestirse, los tatuajes, el estilo personal, los aspectos intelectuales, los materiales, el puesto de trabajo y el grupo de amistades, etc. Actualmente, muchas mujeres quieren al novio de la mejor amiga porque lo ven en acción, miden los atributos y experimentan los beneficios. Se convierten en el modelo ideal para buscar. Esta manera de elegir pareja hace que se acuda al imaginario, siendo influencia lo que tiene la mejor amiga. En lo real, es común escuchar a ciertos hombres sobre técnicas útiles para la conquista; hacen referencia a que si gustan a la mejor amiga, entonces lograron su cometido. Y de hecho, suele suceder que las amigas siempre votan a favor.
El enemigo cerca
Cuando hablamos a nuestra mejor amiga sobre nuestra pareja y revelamos la intimidad que tenemos, invitamos a que se concentre en aquellas virtudes que destacamos, provocando la tentación de "tener o poseer lo que la otra tiene". La envidia se manifiesta sin poder detectarla muchas veces. Es un sentimiento infaltable que se presenta a veces hasta sin desearlo y sin concientizarlo. Incluso hay momentos de vulnerabilidad donde el vacío hace que se tomen caminos equivocados: algunos romances inesperados o intentos de algún acercamiento. Sin duda, siempre aconsejo que lo mejor en este ámbito sea ser reservado con la intimidad de la relación. No necesitamos buscar la aprobación del otro si nos sentimos seguros de nosotros mismos y nos tenemos confianza. Lo más importante y fundamental es saber establecer el límite para evitar confusiones, mantener la distancia cuando los sentimientos se exacerban y aclarar el campo de las emociones.
Comunicación abierta
Cuando descubrimos que algo se vuelve patológico, como sería un vínculo adictivo o una conducta de acoso, debemos ser claros con nuestras amigas y, en este plano, poder establecer permisos y prohibiciones en el rango de lo comportamental para no violar normas claras. Dejar de confundir y confundirnos: los novios no se entregan, las relaciones abiertas requieren permisos previos y aclarar esa filosofía de vida. No engañarnos con temores que no existen, pero siempre establecer medios de comunicación que nos permitan el diálogo abierto para poder aclarar intenciones, ya que algunos comentarios y conductas pueden ser equívocos y afectar el vínculo.
Todas queremos un galán de cine o algún prototipo de ese estilo
Enamorarnos es una tarea de todos los días, que implica entender el objetivo que cada uno tiene en esa relación, exigiendo una planificación respecto a los proyectos a futuro y si son compatibles o no. Algunas veces uno comienza una relación creyendo que solo será con un fin de sentirse acompañado, divertirse, experimentar lujuria o sexo, y termina siendo enamoramiento. Los sentimientos fluctúan y las relaciones cambian, se van modificando con el tiempo y la rutina, o porque las etapas evolutivas van cambiando. Pienso que la receta perfecta es negociar todos los días mientras van acomodándose a los cambios que se presentan y a cómo se modifica el vínculo mientras atraviesan las sucesivas etapas del enamoramiento. Lo más importante es construir una relación con bases firmes: la honestidad y el diálogo son precursores de un modelo estable. Las personas necesitan de un ambiente emocional tranquilo. Esto abre un abanico de posibilidades en la naturaleza amorosa de esa pareja.
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