Trump y su secretario de Salud difunden teoría infundada que vincula circuncisión y autismo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., volvieron a generar polémica tras promover una nueva teoría sin sustento científico que vincula el autismo con la circuncisión infantil y el uso de Tylenol —nombre comercial del paracetamol— durante ese procedimiento.
"No tomes Tylenol si estás embarazada. Y cuando el bebé nazca, no le des Tylenol", afirmó Trump durante una reciente reunión de gabinete. Kennedy Jr., por su parte, aseguró que "dos estudios muestran que los niños circuncidados temprano tienen el doble de casos de autismo, probablemente porque se les administra Tylenol".
A pesar de la contundencia de sus declaraciones, ambos reconocieron que no cuentan con pruebas concluyentes. "Estamos realizando los estudios para demostrarlo", dijo Kennedy Jr., quien además mostró desconocimiento sobre conceptos básicos de anatomía al referirse a un video en TikTok donde —según él— "una mujer embarazada devoraba Tylenol con un bebé en su placenta". Los expertos recordaron que el feto se desarrolla en el útero, no dentro de la placenta.
"Nada de esto tiene sentido"
La comunidad científica reaccionó con dureza. Helen Tager-Flusberg, profesora de la Universidad de Boston y especialista en autismo, fue tajante: "Nada de esto tiene sentido. Ningún estudio ha demostrado que dar Tylenol a los bebés esté relacionado con un mayor riesgo de autismo".
Las asociaciones médicas de Estados Unidos recomiendan el uso moderado del paracetamol durante el embarazo y la infancia, y coinciden en que no existe un vínculo causal probado entre su uso y el desarrollo de autismo.
Un metaanálisis publicado en 2024 en la revista científica JAMA revisó los estudios disponibles y concluyó que no hay evidencia sólida de ninguna relación entre el uso de acetaminofén y los trastornos del espectro autista.
Un estudio "lleno de fallos"
La afirmación de Kennedy Jr. sobre la circuncisión se basa en un estudio danés de 2015, duramente criticado por su metodología y por el tamaño reducido de su muestra.
David Mandell, psiquiatra de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, explicó que los participantes del estudio "probablemente estaban comprometidos médicamente de otras maneras", lo que podría explicar la mayor prevalencia de trastornos del neurodesarrollo en ese grupo.
"Una revisión más reciente no encuentra ninguna asociación entre la circuncisión y efectos psicológicos adversos", añadió Mandell.
Pseudociencia en el gabinete
Kennedy Jr., exactivista ambiental y abogado, ha sido criticado durante años por difundir desinformación médica, en especial sobre vacunas. Desde su llegada al Departamento de Salud, ha recortado fondos destinados a otras líneas de investigación científica para centrarse en buscar supuestas causas del autismo.
Incluso contrató al teórico conspirativo David Geier —sancionado por ejercer medicina sin licencia y por administrar medicamentos no aprobados a niños autistas— para liderar investigaciones sobre el tema, a pesar de que la relación entre vacunas y autismo ha sido refutada por decenas de estudios y por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Un riesgo para la salud pública
Los expertos advierten que declaraciones como las de Trump y Kennedy Jr. pueden socavar la confianza pública en la medicina y generar comportamientos peligrosos, como evitar tratamientos seguros o reemplazar evidencia científica con desinformación viral.
"Cuando la pseudociencia llega al poder, el daño no es solo académico: es social, sanitario y moral", concluyó Tager-Flusberg.
Fuente: DW