Especialistas en enfermedades infecciosas mantienen bajo seguimiento a tres virus que, aunque distintos en su naturaleza, han mostrado cambios epidemiológicos en los últimos años que justifican una vigilancia más estrecha este año 2026.
La gripe aviar H5N1, tradicionalmente restringida a aves, tomó relevancia cuando en 2024 fue detectada en ganado bovino en Estados Unidos, marcando un salto de especie poco habitual que también se vinculó a casos humanos. Aunque no hay evidencia de transmisión sostenida entre personas, existe preocupación de que continúe evolucionando y pueda alcanzar mayor capacidad de contagio, por lo que se han iniciado desarrollos de vacunas específicas.
El virus mpox (antes viruela del mono), tras un brote global que comenzó en 2022 y circundó más de cien países, sigue circulando de manera activa en varias regiones, especialmente África y Europa. Las autoridades sanitarias reportan miles de casos continuos y la aparición de diferentes linajes, lo que mantiene la necesidad de reforzar vigilancia epidemiológica y genómica para detectar variaciones y patrones de transmisión.
Por último, el menos conocido pero creciente en atención es el virus Oropouche, un arbovirus transmitido por mosquitos pequeños que provoca síntomas gripales. Aunque durante décadas estuvo casi circunscrito al Amazonas, en años recientes se ha propagado por varios países de América Latina y casos vinculados a viajeros han sido reportados en Europa y América del Norte, sin vacuna ni tratamiento específico disponible.
Estos tres agentes virales —H5N1, mpox y Oropouche— comparten una característica inquietante: han cruzado fronteras tradicionales y ampliado su alcance geográfico, lo que, junto con factores como el cambio climático, la movilidad humana y la interacción entre especies, podría incrementar su impacto sanitario si no se refuerzan estrategias de control, detección temprana y cooperación internacional.
Las autoridades sanitarias insisten en que la vigilancia continua, la investigación de nuevas variantes y el fortalecimiento de sistemas de respuesta son esenciales para evitar que brotes locales escalen a crisis de mayor envergadura en los próximos meses.
Fuente: DW.