El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los problemas de salud mental más comunes en las consultas médicas. Afecta a más del 5% de niños y adolescentes, y aproximadamente al 3% de los adultos. En este artículo el Dr. José Ángel Alda Díez y la Dra. Mercedes Sánchez de las Matas Meca, especialistas en Psiquiatría, explican los principales síntomas del TDAH, el impacto que tienen los dispositivos electrónicos y la genética en el desarrollo del trastorno y cuáles son los tratamientos más adecuados.
Tal y como comenta el Dr. Alda, se trata de un trastorno del neurodesarrollo que comienza antes de los 12 años y se caracteriza principalmente por la falta de atención y la hiperactividad/impulsividad. Aunque originalmente se pensaba que era un problema exclusivo de la infancia, investigaciones recientes han demostrado la existencia del TDAH en adultos, muchos de los cuales pasan desapercibidos o reciben diagnósticos erróneos, lo cual gen era un importante problema de salud.
¿Cómo sé si tengo TDAH?
Los síntomas del TDAH se agrupan en dos categorías principales: falta de atención e hiperactividad/impulsividad. En cuanto a la falta de atención, los pacientes tienen dificultad para prestar atención a los detalles, se distraen fácilmente ante cualquier estímulo, parecen no escuchar cuando se les habla directamente, tienen problemas para seguir instrucciones y no logran completar su trabajo a tiempo. El Dr. Alda destaca que “les resulta difícil organizar tareas o actividades y tienden a evitar aquellas que requieren un esfuerzo mental o que son aburridas. También suelen perder cosas con frecuencia y tienen dificultades para recordar dónde las han dejado, lo que les hace perder mucho tiempo buscándolas. Se distraen fácilmente o se olvidan de citas importantes”. Por otro lado, la Dra. Sánchez de las Matas añade que estas personas tienen dificultades para planificar el tiempo para realizar tareas y actividades.
En cuanto a los síntomas de hiperactividad/impulsividad, las personas afectadas suelen estar en constante movimiento, les cuesta relajarse y permanecer sentados durante períodos de tiempo prolongados, lo que los lleva a evitar situaciones como conferencias o clases. Tienden a hablar en exceso, interrumpen con frecuencia a los demás o responden antes de que se termine de formular una pregunta. Además, tienen dificultades para esperar su turno para hablar o jugar. En los niños, se observa una sensación de estar siempre en movimiento si tuvieran un motor interno activado, ya sea en clase, viendo una película. En cambio, en los adultos se experimenta una sensación de inquietud interior y les resulta difícil relajarse o estar tranquilos.
“Estos síntomas tienen que manifestarse al menos durante 6 meses de forma continuada, con afectación en dos áreas de su vida como mínimo (en general, en el ámbito escolar y familiar)”, anota la Dra. Sánchez de las Matas.
Con relación a la impulsividad, estas personas presentan un déficit de reflexividad. Es decir, actúan antes de pensar y, por tanto, pueden ser imprudentes socialmente.
En función de estos síntomas, se pueden identificar tres presentaciones clínicas: presentación combinada, en la que existen síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad (la más frecuente); presentación predominantemente inatenta, en la que predominan los síntomas de falta de atención (más común en mujeres); y presentación predominantemente hiperactiva/impulsiva, en la que predominan los síntomas de hiperactividad e impulsividad (la menos común).
¿El TDAH es hereditario?
En cuanto a la heredabilidad del TDAH, se estima que hasta un 70-80% de la probabilidad de tener el trastorno está determinada por causas genéticas. Sin embargo, también se han identificado otras posibles causas, como complicaciones durante el embarazo y el parto (prematuridad, retraso de crecimiento intrauterino), consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo, bajo peso al nacer, adversidad psicosocial grave, lesiones cerebrales traumáticas graves e infecciones del sistema nervioso central (como la meningitis).
¿Cómo afecta el uso excesivo de pantallas y dispositivos electrónicos, el desarrollo y los síntomas del TDAH?
Según el Dr. Alda, el uso excesivo de pantallas y dispositivos electrónicos puede afectar el desarrollo y los síntomas del TDAH. Se ha observado que el uso temprano de pantallas aumenta los síntomas de falta de atención en los niños y dificulta su capacidad para concentrarse en una tarea. También puede alterar el ritmo circadiano, que regula los ciclos de sueño y vigilia, empeorando la calidad del sueño y reduciendo las horas de descanso. Esto a su vez puede influir negativamente en el rendimiento académico y el estado de ánimo.
Se ha comenzado a prohibir el uso de dispositivos móviles en algunas escuelas debido al empeoramiento en los niveles de aprendizaje asociado a su uso. Del mismo modo que se prohíbe el consumo de tabaco y alcohol en menores de 18 años debido a sus efectos perjudiciales en el cerebro, podría plantearse en el futuro la necesidad de restringir o supervisar el uso de tecnología (como teléfonos móviles y tabletas) en menores.
Por otra parte, la Dra. Sánchez de las Matas explica que existen diversos estudios que indican que el uso de tecnología puede mejorar la velocidad en la toma de decisiones y aumentar la capacidad visoespacial de los niños. Aunque también hacen que sean más irritables, tengan peor atención y disminuyan su memoria y capacidad de concentración. La doctora recalca la importancia de detectar los signos de adicción a los dispositivos electrónicos de manera temprana, ya que estas personas pueden llegar a hacer un uso compulsivo.
¿Cómo se trata?
El tratamiento más ampliamente recomendado para el TDAH es el tratamiento multimodal e individualizado, que incluye enfoques psicológicos, psicopedagógicos y farmacológicos. Es importante acudir a profesionales, como psiquiatras y psicólogos, con experiencia en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y sus comorbilidades.
En los últimos años, se han desarrollado diversos programas de orientación cognitivo-conductual para el tratamiento de los síntomas del TDAH en adultos. Estos se centran en abordar las dificultades más importantes a las que se enfrentan estas personas, como la procrastinación, la gestión efectiva del tiempo y la organización.
“En el caso de los niños menores de 6 años y si es un trastorno leve, de entrada, se inicia solo con tratamiento conductual. En tratamientos moderados o graves se añade medicación, que se divide en dos tipos: estimulante y no estimulante, los primeros son los de primera elección. En este sentido, de estimulantes tenemos el metilfenidato y dextroanfetamina; y no estimulantes, atomoxetina y guanfacina”, indica la Dra. Sánchez de las Matas.
Algunas estrategias efectivas para que los niños con TDAH pongan en práctica dentro del aula son el uso de agendas, de autoinstrucciones, tutorización entre compañeros o adaptación de exámenes. Mientras que en casa se recomienda emplear órdenes claras, evitar situaciones conflictivas entre hermanos y pautas para antes de actuar.
Para los adultos con TDAH es útil adquirir rutinas, organizar el trabajo con agenda, pautas de descanso y, en caso de necesidad, acudir a un profesional.
¿Cuáles son los posibles efectos a largo plazo del TDAH no tratado?
En cuanto a las consecuencias a largo plazo del TDAH no tratado, “las personas con TDAH sin tratamiento suelen tener un rendimiento académico inferior a su capacidad real, acceden a empleos de menor calidad, tienen mayor propensión a sufrir accidentes, a consumir tóxicos de manera más temprana y frecuente, y a presentar mayores tasas de abuso y dependencia”. Además, el Dr. Alda comenta que estos pacientes son más propensos a experimentar separaciones y divorcios, así como cambios de empleo no deseados.
La Dra. Sánchez de las Matas afirma que el TDAH afecta a las relaciones sociales, ya sea a nivel laboral como personal (con la familia, pareja o amigos). Todo ello genera frustración, sensación crónica de baja autoestima y presencia de otras patologías o trastornos.
¿Las personas con TDAH tienen mayor riesgo de sufrir problemas de salud mental?
Las personas con TDAH también tienen un mayor riesgo de padecer otros trastornos de salud mental como ansiedad, depresión, trastorno bipolar, adicción a la tecnología y trastornos relacionados con el consumo de sustancias, como el cannabis o cocaína. También, es habitual tener problemas alimentarios, como trastornos por atracón o bulimia y dificultades en el control de los impulsos, como compras compulsivas.
Fuente: topdoctors.es