El trabajo puede convertirse en una adicción cuando la persona pierde el control y no puede poner límites, explicó la psicóloga Analía Tarasiewicz en el ciclo El Puente de Infobae. La especialista advirtió que no todo trabajo intenso indica adicción: la diferencia radica en la intencionalidad y en la capacidad de establecer límites.
Entre los primeros síntomas de la adicción laboral se encuentran la obsesión por las tareas, aislamiento social, dificultades en la pareja, alienación y pérdida de interés en actividades recreativas. Las conductas giran en torno al trabajo y la identidad de la persona se fusiona con su rol profesional.
La especialista señaló que emprendedores y perfiles independientes presentan riesgos particulares debido a la autoexigencia y mandatos internos o familiares, lo que puede derivar en cuadros de burnout, reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como consecuencia del estrés laboral crónico.
Tarasiewicz advirtió que la adicción al trabajo muchas veces se relaciona con la búsqueda de reconocimiento y validación externa, con conductas como sobrecompensar mediante logros y reconocimiento social. Este fenómeno es frecuente en adultos mayores de 35 años, y su incidencia varía según generación y exposición al mundo digital.
Para abordar la adicción laboral, la especialista recomendó detectar los síntomas, buscar ayuda profesional y diferenciar la vida personal del trabajo. También sugirió prestar atención a señales físicas y emocionales, como enojo, insomnio, temblores o dolor de cabeza, y potenciar actividades placenteras fuera del trabajo, que fomenten la relajación y la liberación de oxitocina, como paseos, cocinar sin dispositivos o compartir con seres queridos.
El reconocimiento temprano y un enfoque integral permiten prevenir complicaciones y restaurar el equilibrio entre la vida personal y laboral, protegiendo la salud mental y física y mejorando la calidad de vida.