La química del amor
Cuando hablamos de química sexual, ¿nos referimos al aumento de hormonas o a empatía? El sexo exige muchos condicionantes para llegar al clímax, y si alguno no funciona siempre se puede probar otras alternativas, el cerebro funciona como un órgano sexual al recibir neurotransmisores que, junto con diferentes hormonas, provocan sensaciones percibidas como placenteras. La dopamina es una de las más características, ya que genera motivación que impacta en el encuentro; la serotonina regula el estado de ánimo actuando en la función sexual; la oxitocina, conocida como la hormona del amor, porque se desarrolla cuando hay contacto físico y ayuda a fortalecer el vínculo emocional, que es fundamental para una sensación confortable con el otro. Así mismo, las endorfinas actúan frente al estrés y la ansiedad como niveladoras.
Conociendo estos datos fundamentales, entendemos que cierta disfunción hormonal puede afectar el placer sexual. La mayoría de las parejas prefieren conocer algunos detalles que favorecen la intimidad y sin duda siempre recomiendo el juego de caricias previo para poder estimular que se segregue un buen caudal de hormonas que beneficien el momento íntimo, pero también es necesario en ciertas etapas fundamentalmente que se experimentan cambios significativos en el organismo, como sería en la etapa de la menopausia tener a mano algunas herramientas que ayuden a sortear esas barreras que se anteponen a la experiencia íntima y que podrían arruinar el momento, por eso es muy recomendable el uso de lubricantes apropiados para evitar signos de dolor o dispareunia provocada por la sequedad vaginal, y la falta de lubricación, esto repercute en la experiencia de penetración dificultando la misma y provocando una extrema insatisfacción.
Muchas parejas se avergüenzan de los juegos previos, y descartan las caricias y besos, prefiriendo omitir esta manera de sincronizar con la otra persona en el inicio, desvalorizando la posibilidad de un lenguaje íntimo común. El juego y cambio de roles es un punto crucial en la incursión de fantasías íntimas que animan el contexto ambientando el clima sexual, salteando la posible rutina que lleva al aburrimiento y distanciamiento en el vínculo.
En todo momento al hablar de química sexual hablamos de la acumulación de diferentes ingredientes que aportan y sustancian el encuentro para lograr tal afinidad que propicie el placer, fundamentalmente sustancias químicas que actúan en el cerebro estimulando sensaciones experimentadas como muy confortables. Algunas experiencias afrodisiacas prometen una lluvia de sensaciones que facilitan el clímax, muchas personas se declaran muy imaginativas y pueden incluir en las comidas aromas y colores que despierten el erotismo, máxime si el aporte es a fin de favorecer el erotismo, esto se observa en juegos típicos de degustación de manjares y también que se realicen en lugares poco convencionales.
La química sexual también puede estar determinada por conductas o actitudes que hacen sentir una atracción muy fuerte emocional y sensorial hacia otra persona y que se manifiesta en sensaciones corporales, así mismo hasta se pueden crear signos de comunicación que demuestran conectividad con el otro, como sucede en la forma de mirarse.
Es muy común concluir relaciones por ausencia de química o empatía con el otro, de hecho varias personas van en busca de señales como ser; calores particulares, miradas que estimulan deseo o excitación, las conocidas "mariposas en la panza", y que no pueden postergarse, que muchas veces se confunden con cuadros adictivos sexuales, quienes no sienten estas señales se sienten en general disconformes, abatidos o generan depresión, o evidencian esta necesidad de por vida. Claramente, estas señales también dan cuenta de la intensidad del sentimiento amoroso que existe y algunas parejas valoran su relación cuando sienten estas señales. Es común el sentimiento de empatía con otra persona, o afecto carente de la emoción de la química sexual, y esto se vuelve una situación cuestionable en el caso de definir su interés por la pareja.
La química también se puede aprender o lograr a lo largo del tiempo; sin embargo, hay diversas creencias sobre la dificultad de lograr la química si esta no surge de entrada, en muchas ocasiones es definitorio del sentimiento amoroso. Algunas escuelas de seducción intentan resurgir con programas en modelos de conquista para provocar más química en el encuentro, aumentar el deseo, lograr la excitación y mejorar la motivación para tener más frecuencia sexual, la que se debilita por la falta de excitación en el encuentro. Parejas en conflicto manifiestan la baja de la satisfacción acompañada de la falta de química en el encuentro íntimo, la apatía es condición de sensaciones que se fueron perdiendo y no se pueden recuperar fácilmente, anunciando el final del amor por el impacto que provoca la ausencia de química que enciende el motor sexual. La química, entonces, se entiende particularmente como una especie de pasión que se experimenta; en el acercamiento, con el contacto, con la mirada o con el pensamiento.
¿Es un impedimento la edad para tener química sexual?
No existe impedimento de edad para sensaciones que se despiertan en el cuerpo cuando alguien nos gusta y logra satisfacer nuestro deseo. La edad puede ser un factor beneficioso a la hora de experimentar la atracción, ya que algunos factores son condicionantes como ser la experiencia, la inteligencia, la tolerancia, etc.
¿La química tiene que ver con el tiempo de duración de la relación?
La química se relaciona con las sensaciones percibidas no con el tiempo de duración del sexo, sino con el erotismo que puede experimentar una persona en ese intercambio íntimo.
¿La química se relaciona con el género?
La química sexual no tiene relación con el género, hombres y mujeres experimentan las sensaciones que expresan el hallazgo de una química especial, algunas personas la detectan más fácilmente que otras, lo importante es que su existencia no es definitiva por eso hay que buscar alternativas y tener herramientas para nutrirse y que la pasión siempre se alimente de diferentes sensaciones que no frustren el deseo.
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