La historia de la pareja extranjera que se enamoró de Paraguay
Mariano y Florencia son un matrimonio de argentinos radicados hace unos 15 años en Asunción, que fueron virales ayer por la nota de Carina Durn, en el diario La Nación, de Buenos Aires: “Vivir en Paraguay: ´Los argentinos no somos mejores y existe mucho por aprender”, y reproducida en la prensa local.
El artículo, que recoge la experiencia y los conceptos de esta pareja de porteños que se declaran profundamente enamorados de la tierra sin mal, se publicó en una sección del diario de la capital argentina, con un nombre por lo menos sugestivo: Destinos inesperados.
El protagonista de la nota lo cuenta: "¿A Paraguay? ¿Qué vieron en Paraguay?”, le decían sus respectivas familias. “Hoy ya no solo no se lo cuestionan, sino que cuando nos visitan se sorprenden al vernos tan bien. En general, en la sociedad porteña se tiene un concepto de Paraguay y de Asunción bastante prejuicioso y limitado. Hoy eso está cambiando", relata Mariano.
Las cifras estarían reflejando ese cambio del que habla Mariano. Hoy, son poco más de 100 mil los residentes argentinos radicados en el país. Es la segunda comunidad más numerosa de migrantes después de la brasileña.
Nuevos aires
Mariano y Florencia celebran ser parte de esa comunidad argentina que eligió a Paraguay para vivir y desarrollar todo su potencial, creativo, económico, social, cultural.
¿Por qué vinieron a Paraguay?, es básicamente la pregunta que les hace Durn. “Buenos Aires siempre había sido querida, en la Argentina el matrimonio tenía un camino andado, pero anhelaban transitar por nuevos senderos que les abrieran las puertas a desafíos inéditos, para enriquecerse y ampliar sus visiones del mundo. Por aquel entonces, con 35 y 32 años, se percibían jóvenes, aunque no tanto; sin dudas, sentían que poseían la suficiente energía para emprender el nuevo rumbo”, dice la nota.Relata que Mariano y Florencia pisaron por primera vez Asunción en 2005. "Yo me quiero quedar acá, esto es lo que siempre soñé", dice que le dijo Florencia a su esposo. "A ella, los aires paraguayos le recordaban a sus cinco años en Caracas siendo soltera, al calor humano caribeño y a una alegría diferencial conquistadora de corazones”, cuenta Durn. En julio ya estaban viviendo aquí.
"Ella vio que era un lugar ideal para criar a nuestra hija de dos años y a los hijos que vinieran (dos más llegaron en Asunción). Asimismo, pudo apreciar la calidad de su gente, la simpleza y el hecho de que todo allí parecía fluir sin tantas complicaciones. Aunque al principio no estaba convencido, de pronto también lo pude ver", explica Mariano, el amor a primera vista de su pareja por nuestra Madre de Ciudades.
"Andá a Buenos Aires y vendé todo”, dice Mariano que le dijo Florencia. “Fue una decisión impulsiva, pero dicen que las mejores decisiones son las que se toman desde el corazón...", argumenta.
La ciudad luz
Cuenta el artículo de La Nación, que “lo primero que le impactó a Mariano fue la luz. Con Florencia, solían vivir en un lindo departamento bien ubicado en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero carente de luz solar y áreas verdes. Asunción, en cambio, había amanecido con una luminosidad poderosa y una diversidad de verdes increíbles para sus ojos”.
"La ciudad está situada sobre una flora espectacular, y en la cultura local se respeta mucho el verde. Si un árbol crece en el medio de una calle ¡se lo respeta! y hay que desviarse. Y lo otro que nos llamó la atención fue la extrema amabilidad del paraguayo: siempre están sonrientes, nunca se quejan, y te dan todo para que estés cómodo. Es un pueblo agradecido a la vida, pese a todo, pese a las penurias, la pobreza y las guerras. A Paraguay también se la llama `la tierra sin mal´", explica Mariano.Dice que sus amigos y parientes en Argentina suelen preguntarles cómo lidian con el calor, que puede llegar a ser sofocante aún en septiembre, como en estos días. “La verdad es que el paraguayo te enseña a cómo vivir con el calor. Todo se aprende. Y después de un tiempo, no solo no es un problema, sino que llegás a extrañarlo", contesta.
Mariano es abogado, se especializa en derecho internacional, una profesión que lo ha llevado a viajar con frecuencia por el mundo.
Costumbres paraguayas
Según el artículo de Durn, durante los primeros tiempos de haberse instalado aquí, Mariano y Florencia concentraban su vida social dentro de la comunidad argentina en Asunción, pero “pronto sintieron una fuerte necesidad de abrir su corazón y su cabeza a una experiencia genuina”, y decidieron integrarse.
"Nosotros nos vinculamos más con los paraguayos, que nos abrieron los brazos a su país. El círculo argentino tiene mucha movilidad, suele componerse por inversores o gerentes de empresas que vienen por un tiempo. Enseguida entendimos que no era nuestro caso y buscamos integrarnos a la comunidad toda, que es maravillosa. La unidad familiar aquí se ejercita diariamente, en el sentido que hay un contacto permanente entre todos y todos se cuidan. Acá, por ejemplo, los geriátricos son mala palabra", dice Mariano.
"Por otro lado, el concepto del tiempo también me impactó en un comienzo. Acostumbrados a correr contra reloj en Buenos Aires, aquí descubrí que todo tiene otra velocidad, y que se respeta más la paz y la tranquilidad. En la humildad que transmiten los paraguayos se ve la simpleza de la vida, lo que nos hace replantearnos a los `acelerados´ nuestras prioridades. Y, si bien los argentinos tenemos nuestra `fama´ y los porteños no somos los más queridos en América Latina, lo cierto es que jamás nos discriminaron, ni mucho menos. Acá nos sentimos uno más", agrega.
Mucha estabilidad
Dice la periodista del diario porteño, que “con el correr de los años, el matrimonio quedó sorprendido ante una estabilidad desconocida en el pasado, que puso en evidencia hasta qué punto habían naturalizado ciertas formas de vida que, tal vez, creían que serían similares en su nuevo hogar”.
Mariano y Florencia llevan 15 años viviendo en nuestro país, y dicen que excluyendo este período de pandemia, la estabilidad económica los acompañó siempre. "No conocemos de recesión, ni de inflación, ni de corridas cambiarias", afirma Mariano. "Cada vez que nuestros hijos visitan Buenos Aires se sorprenden al ver que los precios ya no son los que ellos conocían de su último viaje. Ellos se han criado sin esas cosas y como padres es uno de los objetivos cumplidos", añade.
El protagonista del artículo de La Nación, destaca que la inseguridad, un tema tratado profusamente por la prensa, en algunos casos con ribetes de espectacularidad, “tampoco es un tema aquí”. Dice que en Paraguay hay problemas como en muchos otros países, pero que “acá se respira cierta seguridad”. “Me he olvidado con frecuencia la llave puesta en el auto, o la ventana abierta y... nada. Paraguay es un país que progresa, con sus problemas obviamente, que los hay, pero seguirá progresando", afirma.Mariano señala que tan a gusto se han sentido aquí desde que llegaron, que con Florencia han resuelto echar raíces definitivas y se dispusieron hace unos años a invertir en el mercado inmobiliario. Hoy tienen una plantación de café orgánico, a la que bautizaron “Aka Pyta ( cabeza colorada), en honor a su hija menor, nacida aquí. "Por supuesto que hemos pasado contratiempos y extrañamos a nuestros afectos, pero esta tierra compensa con su calidad humana y su capacidad de vivir el presente, algo que hemos tratado de aprender", señala.
Sobre el final, Mariano explica, lejos de cualquier academicismo, lo que entiende por emigrar. Dice que "si bien Argentina es nuestro país, también lo es Paraguay, y que en nuestro corazón hay lugar para ambos".
Mariano cree que el secreto acaso esté en “entender que tenés que ceder algo de tus costumbres y tradiciones, y que las de tu país adoptivo son tan válidas como las tuyas. Los argentinos no somos mejores y existe mucho por aprender fuera de nuestras fronteras. De hecho, las verdaderas fronteras son las mentales. No es difícil adaptarse a la vida de Paraguay, pero sí lo es, si querés trasladar a la Argentina a tu nuevo entorno. Es cierto que quizás en otros lugares del planeta encontremos mayor desarrollo, más tecnología y un sinfín de cosas interesantes. Pero no hay nada como el calor humano y sonrisa de los habitantes de Paraguay, la tierra sin mal".