¿Juntos o separados?
La nueva tendencia de las parejas respecto a dormir en diferentes habitaciones, un auge que comienza con problemas relacionados con la salud, roncar no es un atributo en esta época donde la tolerancia en las relaciones de pareja es cero, las actividades laborales solo hacen que todo sea más frágil en cuanto a poder resignarse a ruidos que entorpecen las horas de sueño.
¿Dormir separados afecta a la intimidad?
Algunas parejas se sienten afectadas respecto al acuerdo de horarios o sincronizarse en el momento oportuno para poder compartir la noche o tener un espacio íntimo, en general quienes consulta hasta sienten que podría ser una excusa del protagonista en la decisión, irradiando sensación de infidelidad cuando se declara víctima de la decisión ajena. En cuanto a la alternativa posible descubrimos que la solución de comunicar los sentimientos y poder llegar a un acuerdo que no afecte la susceptibilidad del compañero es la única manera de comprender el verdadero motivo de la decisión, y encontrar posibilidades para satisfacer las necesidades de cada uno.
La intimidad en sí no debería verse afectada si existe pasión, las parejas encuentran en forma razonable la manera de encontrarse íntimamente cumpliendo los deseos y a veces se vuelve más emocionante, distancia la rutina que siempre afecta a ambos y estimula el deseo de encuentro.
Quienes buscan conflicto sin duda es quien tiene un problema en su autoestima, sentimientos de inseguridad que debe trabajar y también podría ser cuestión de problemas emocionales o traumas infantiles con el desapego. En algunos casos el reclamo es acerca de la necesidad de tener a la pareja acompañando durante el sueño, la costumbre provoca una sensación de ansiedad cuando la decisión es dejar de compartir el cuarto.
¿Miedo a la oscuridad o miedo a la infidelidad?
La sugestión a veces es la responsable de la angustia que sobreviene a la separación, dormir en cuartos separados tiene una connotación fuerte, aun cuando este más que discutidos los inconvenientes que llevan a la toma de la decisión. Han surgido cuestiones que se encierran en el temor que produce la fantasía de infidelidad, en un contexto desolador, como es la decisión de cambiar una modalidad que quizá lleva más del tiempo esperado. Entiendo que uno debe ser muy cuidadoso en la forma que plantea esta necesidad de aislamiento para dormir, muchas veces quien no tomo la decisión se siente apartado y tiene pensamientos negativos al respecto que confunden mucho.
¿Incide la opinión de los hijos?
Los hijos son espectadores de las decisiones adultas y siempre producirá un impacto el cambio de no ver a papá y mamá en el mismo dormitorio. Algunas parejas juntos explican los porqués de la decisión de forma clara y sin dudas, expresando que es una decisión en torno a la mejora de condiciones saludables y no porque se dejaron de querer o porque se lleven mal. Recordemos que los chicos aprendieron a ver a papá y mamá en un dormitorio compartido y cualquier cambio será llamativo.
Por supuesto que a veces algunos papas o mamas toman la decisión de cambiar al cuarto del hijo y empiezan a dormir en la cama con su hijo, obviamente esto no es aceptable y claro que puede traer consecuencias serias en la psiquis de ellos. En este punto, si la explicación fue alrededor de un motivo de salud o para mejorar la calidad del sueño, esa explicación no es evocativa de la situación real, hay que ser lo más sinceros posible con el otro y con uno mismo.
¿La cama es el único lugar íntimo?
La intimidad como punto de encuentro de una pareja es el lugar donde ambos tienen un espacio para compartir que puede ser de lujuria o de afecto, cada pareja define los lugares en que puede tener intimidad, estos pueden variar por épocas o por fantasías que se van generando, La cama puede ser un lugar cómodo, pero algunas parejas eligen la variedad evitando la rutina sexual y en un intento de incentivar la pasión.
¿Cuándo los conflictos amenazan el equilibrio?
Es común y sucede asiduamente que algunas parejas en consulta manifiestan la elección de separarse para dormir cuando por ejemplo se sienten afectados por un día estresante o por conflictos laborales, en un intento de resguardo de la relación para evitar discusiones innecesarias o respuestas involuntarias.
Las parejas más propensas a discutir o crear conflictos suelen conocer el límite, algunas decantan en situaciones más agravadas, por eso respetar el espacio de cada quien, previene situaciones que agraven el conflicto y provoquen repercusiones en el vínculo.
Algunas decisiones pueden ser hasta saludables y beneficiar el próximo encuentro, evitar pases de facturas y reacomodarse a cuestiones que no dependen del otro, por ejemplo algunas personas que roncan al dormir y que perturban la tranquilidad o la necesidad de evitar ruidos molestos del compañero, existen muchísimas maneras de tratar síntomas molestos o que suelen ser definitorios de problemas de salud más serios, si la persona que sufre el problema no busca la solución por medio de un diagnóstico médico puede ser porque la enfermedad sirve como beneficio secundario para evadir otras cuestiones que no salen a la luz.
Nada más seductor que estar preparado para acompañarse en el mismo lugar, entender que no hay que sobre exigir un comportamiento que no es consensuado por ambos, ya sea para decidir separarse de cuarto como para compartir el mismo. El respeto al prójimo es fundamental y si no hay deseo el funcionamiento de la pareja en cuanto a la vida sexual será un fracaso, por eso recomiendo a mis pacientes que en el momento indicado dialoguen acerca de lo acontecido y de toda situación que sea una preocupación, la claridad en estos temas tan sensibles son fundamentales para dar curso a una relación amorosa y sana.