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Infidelidad, traición y celos, un combinado perfecto para un final triste

Traicionar a la pareja con otra no es solo un engaño; especialistas advierten que se trata de un acto de violencia emocional que afecta la confianza, la autoestima y la estabilidad afectiva. Superar la traición requiere honestidad, introspección y trabajo conjunto para reconstruir la intimidad y el vínculo de pareja.

por Sandra Lustgarten 28 Septiembre de 2025
28 Septiembre de 2025
Infidelidad.
Infidelidad.

Ser infiel es mantener relaciones sexuales con una persona diferente a la de la relación estable que uno tiene; esto implica una amenaza a la autoestima y al corazón. Se combinan muchos ingredientes en este tipo de vínculo, afectando la forma en que la pareja interactúa, y claramente este comportamiento modifica la relación o estructura de la relación que tienen.

La infidelidad es violencia

El impacto psicológico que produce la infidelidad se define y entiende como un acto de violencia. Las personas infieles viven en un mundo de mentiras, acomodando las cosas para ocultar la conducta transgresora. Este comportamiento atenta de forma violenta contra la víctima de este comportamiento, afectando su confianza y credibilidad, poniendo en riesgo la emocionalidad de quien resulta ser engañada.

"Somos tan susceptibles a esos mensajes que leemos, y a descubrir que la persona a quien amamos no es quien parecía ser. A veces se niegan los signos que muestran el engaño para protegernos, o porque ver nos llevaría a tomar decisiones para las cuales no estamos preparadas. Tenemos una gran debilidad para revertir este impacto emocional que comete 'el infiel'; entonces la ceguera nos ayuda a seguir adelante con la mentira y a dar lugar a que la situación continúe. Las parejas que transitaron una infidelidad hablan de la mala comunicación que existía entre ellos, y descubren más tarde que esta distancia existió siempre. La confianza se quiebra y la sensación que tienen es de un final infeliz que amenaza el equilibrio de la relación y la estabilidad que aparentaban para el afuera. La infidelidad puede tener orígenes desconocidos y respuestas atípicas; incluso puede ser una forma de llamar la atención para animar el deseo perdido, aumentar la autoestima, reconocer la potencia sexual, combatir los traumas sexuales. 

Además, los más acomplejados por posibles disfunciones sexuales puede que se reinventen sexualmente, asumiendo cierta vitalidad en su vida sexual, aduciendo que de esta manera pueden sortear dificultades que debilitaron la pasión. Las mujeres víctimas de una traición sienten un dolor intenso que golpea su psiquis de forma traumática, provoca un efecto de desvastamiento, aniquilando la esperanza, quedando sin fuerzas para enfrentar la verdad que venían evitando, aunque ese dolor solo deja una señal de aprendizaje. 

La confianza se quebró, la esperanza y los sueños también, porque existía un pacto de una unión que en apariencia parecía indestructible, hasta que se descubre que nada es para toda la vida. Para reconstruir el vínculo hace falta más que el perdón; el perdón no alcanza, porque hay una cuestión insalvable que se relaciona con recuperar la confianza y el valor. Así mismo, construir bases sólidas que puedan ser el sostén de una relación. Por eso, en mi experiencia, lo que más duele es el engaño, la falta de lealtad, la falla para comunicar que algo anda mal. Esto se trata de descifrar o diagnosticar antes de llegar a la conducta infiel.

Sin embargo, aún no se ha definido lo que estimula a que este tipo de comportamientos se multipliquen y la infidelidad se convierta en una actividad de todos los días.

El antes y el después del engaño

Las víctimas de infidelidad manifiestan que no siempre pueden perdonar, que el amor no justifica todo tipo de conducta del agresor. La confianza, el buen trato y el respeto son reglas básicas y aspectos esenciales para descansar en una relación. La angustia por sostener el control es un factor determinante y perturbador, una verdadera tortura, tal es así que quien debe superar la traición queda impactado por el miedo que amenaza la tranquilidad; la infidelidad resulta ser un fantasma que lo atormenta, construyendo una obsesión, la que se transforma en el pensamiento obsesivo de que esto volverá a suceder.

La infidelidad se convierte en un túnel sin salida, una trampa para los protagonistas, que no solo viola la exclusividad de una relación romántica, sino que desarma toda posibilidad de armonía sexual y disfrute de la intimidad de los amantes, y este aspecto supone un impacto muy agresivo, que vulnera todo mecanismo de fortaleza, que desvanece todo acuerdo afectivo o sexual. El encubrimiento de la infidelidad puede generar sentimientos de culpa o de remordimiento en la persona del infiel, pero eso no significa que la conducta se modificará, que las promesas de cambio se respetarán; si no se trata el origen de esta conducta, el comportamiento puede exacerbarse.

¿Qué descubrimos tras la infidelidad?

Aprendiendo a juntar los pedacitos que quedan, algunas infidelidades son más difíciles de superar, otras prometen cambios por un periodo no definitivo, las conocidas "lunas de miel", pero luego la rutina vuelve a hacer de las suyas. "Reparar" sin duda es un compromiso que implica trabajo interno para enfrentar algunas cuestiones sobre el porqué de este comportamiento y no solo el pudor por el qué dirán que avergüenza a la víctima, o el miedo a quedar en ridículo, el miedo a la soledad. La desilusión de quien ha

Sido víctima de una infidelidad, la frustración que muchas veces expresa la forma de enfrentar esa angustia a través del autocastigo; la honestidad siempre es la manera más segura de aproximación de la pareja para trabajar la complejidad de un vínculo enfermo, aunque parezca que la forma de evitar lo que duele o distorsionar mensajes es seguir en el mismo lugar repitiendo un modelo conductual tóxico.

¿Podríamos aceptar una infidelidad?

El hecho de escuchar sobre la responsabilidad que tenemos sobre la conducta infiel, evaluando sobre la actitud que tomamos en lo que sucede en ese vínculo, puede ser una alternativa para recuperar el amor, condición fundamental para intentar otra oportunidad, trabajar la autoestima, la competitividad o rivalidad, superar los miedos y reforzar la confianza. No todos cuentan con recursos para poder entender la forma de

Seguir aprendiendo del dolor que implica la traición; algunas personas sufren mucho en la recuperación de la intimidad, empatizar con el otro, reforzar la confianza y reparar el trauma. Siempre digo que hay varias tramas en esta historia, aunque solo se cuente la que cada uno quiere. Oportunidades existen si hay aceptación del engaño y reconocimiento sobre su origen, sobre los propios conflictos y las cuestiones afectivas no trabajadas en la relación.

 IG @SANDRALUST

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