Fátima González: “Mi idea es nutrirme con el intercambio”

Fátima González: “Mi idea es nutrirme con el intercambio”

Fátima González -premiada por ADEC en 2018- lleva 8 años al frente de Bazar Creativo, ahora enfrenta un nuevo desafío: Villa Cultura. Arte, feria, gastronomía y espacios colaborativos se concentrarán en un lugar inspirado en el espíritu que irradia el bonaerense barrio de San Telmo.

Hasta el 2019, que fue el último año antes de la pandemia, todo seguía como normal dentro de lo que era el Bazar Creativo, con cinco ferias al año y gran movimiento en la tienda física.

-¿Qué cambios se dieron con la pandemia?

- Con el Bazar Creativo, en primer lugar, hicimos lo que todo el mundo: volcarnos a lo digital. Jamás tuvimos una e-commerce, de hecho, no estamos tan compenetrados con eso aún, porque lo nuestro eran las ferias. Sin embargo, esa fue la manera que encontramos inicialmente de seguir vendiendo los productos de los emprendedores

- ¿Notaste alguna variación en el tipo de consumo?

- Yo rescato del 2020, es que lo que realmente creció fue nuestro sector de segunda mano. La empresa Bazar Creativo, si bien empezó con lo que era emprendedores, ferias y demás, en realidad siempre tuvo actividades relacionadas con el área de segunda mano, y eso cobró fuerza en la pandemia. Tanto en las ferias masivas, como en la tienda que es nuestra oficina, siempre tuvimos la mitad para emprendedores y la otra mitad para ropa de segunda mano. A partir del 2020, incluimos libros de segunda mano.

- ¿Con quiénes trabajan en ese sector?

- Con los mismos expositores del Bazar Creativo. Es la misma comunidad, pero es como que muchos dejaron de producir nuevas mercaderías y todos nos enfocamos a vender cosas de segunda mano o que ya estaban en stock. La gente compraba, porque sabía que era el precio más bajo. El año pasado se tuvieron que suspender todas las ferias. Hicimos una feria Navidad Guasu después de un año, pero decidimos no arriesgar a la gente y hacer una pausa.

- ¿Cómo sentís esa pausa?

-Este 2021, la empresa cumple 8 años. Creo que la pausa, dentro de todo fue como algo que necesitábamos refrescarnos, porque o sino era como que siempre era lo mismo. Crecía tal vez de gente, pero no en conceptos de innovación. Yo, a nivel personal, como todo el mundo tuve mi momento de depresión. Todo se vino abajo, estaba con muchísimas deudas, cuentas, todo atrasado. Ya estaba viendo en donde trabajar. Entonces aparece una oportunidad cuando se acercan a mí para que coordine y desarrolle una idea global para un lugar.

- ¿Así es como nace Villa Cultura?

-La inspiración es San Telmo, aunque lógicamente es otra cosa, porque San Telmo ese es un barrio tradicional en Buenos Aires que tiene años como polo cultural y es único. Tomamos ese espíritu cuando notamos que faltaba algo así acá: un sitio al que podés ir siempre los fines de semana porque se activa fuerte. Queremos tomar esa idea de San Telmo, que no es solo para ir ver artesanía o comprar antigüedades. Hay comida, teatro, baile...

- ¿Se va a generar una experiencia completa?

-Así mismo. Lo que yo siempre quise es esto. El arte me mueve muchísimo. Va más allá de abrir un lugar para un negocio. Sé que después van surgiendo las oportunidades y otras unidades de negocio cuando una se involucra en algo así. Además, creo que es algo que falta. Todo lo que es cultural está como concentrado en el centro, que es genial que sea así, pero también hay que animarle a la gente a moverse a otras áreas de la ciudad y a que se apropie de otros espacios.

- ¿Qué significa este proyecto para Fátima González?

-A mí este proyecto de Villa Cultura lo que trae a mi vida, no es un negocio o una oportunidad de trabajo nomás. Es como un devolverme las ganas de hacer. Estoy haciendo la parte más operativa y de coordinación, detrás hay un gran apoyo de inversión. Gracias a eso, puedo desenvolverme en lo que siempre quise que es el hacer y no tener el peso de no poder financiar.

- ¿Cómo estás armando esto?

- Lo más importante es que no es que yo voy a armar el espacio de artes escénicas o de plástica, sino que soy la coordinadora. Estoy impulsando el proyecto, con personas que son líderes en sus áreas como Jazmín Romero, en artes escénicas, y Guillermo Sanabria, en plástica. De por ahí en otros meses se involucra otra persona. Es un espacio que tiene un objetivo, pero cada persona le va imprimiendo su sello, su experiencia y su visión al conjunto.

- ¿Qué vamos a encontrar en Villa Cultura?

- Van a haber muchas cosas en simultáneo. En primer lugar, están unos espacios fijos. Casa colectiva es un salón que va a ser la tienda multimarca por decir. Allí todo va a ser artesanal y de producción nacional.

Después está un anticuario. Hay gente súper creativa, que tal vez no produce cosas, pero se dedica a coleccionar o curar. Es también involucrar a ese sector y a quienes hace mucho están en el rubro. Entonces, durante un mes podés estar vos que tenés tu local gigante en el centro y acá podés exhibir algunas cosas. Habrá un espacio para las plantas con diferentes invernaderos.

Dromo va a ser el espacio para artistas emergentes. Durante todos los meses, 25 días van a durar las muestras. No es una galería, porque no es muy grande, pero va a servir para lanzamientos, venta y pequeñas exposiciones.

Está la explanada de 30 metros por 20, donde la principal actividad va a ser la feria, y las artes escénicas. Para eso se armaría una tarima y sería un escenario al aire libre que vamos a ir desarrollando de a poco para que esté bien equipado, inicialmente con shows más simples para ver cómo se va sumando la gente.

-¿Cómo vas a traer el espíritu emprendedor y colaborativo que estuvo presente en tu trabajo durante años?

-Está el estudio creativo, que era una cocina súper grande, que es lo que más me emociona. Mi sueño era tener un espacio tanto para talleres de cocina, pintura como todo tipo de charlas. No es un lugar de capacitación para emprender, porque no es nada muy técnico, sino que va a ser para tener un primer contacto con el arte, al que pueda venir a distraerse. Siempre valoré enormemente lo cultural, aunque me falta mucho por aprender. Mi idea es nutrirme con este proyecto, con el intercambio que se produzca con los demás.