La diabetes puede tener un impacto significativo en la salud bucal, aumentando la probabilidad de enfermedad periodontal y caries, según explican especialistas de la Facultad de Medicina Dental de Harvard. El instructor David Wu señala que los niveles persistentemente altos de azúcar en sangre debilitan la respuesta inmunitaria, facilitan la proliferación de bacterias en la boca y promueven la inflamación crónica en las encías.
Entre los síntomas tempranos de la enfermedad periodontal se incluyen encías rojas, inflamadas o que sangran fácilmente durante el cepillado o el uso de hilo dental, mal aliento persistente, sensibilidad gingival, retracción de las encías y pérdida de dientes. Wu enfatiza que estos signos suelen pasar desapercibidos, por lo que una evaluación profesional inmediata es crucial ante cualquier indicio.
El especialista advierte que el manejo eficaz de la enfermedad periodontal puede mejorar el control de la glucosa, al reducir la inflamación crónica y favorecer la respuesta del cuerpo a la insulina. Esto refuerza la importancia de integrar la atención dental rutinaria con el tratamiento de la diabetes para lograr mejores resultados de salud general.
Los estudios recientes han confirmado una relación bidireccional: la periodontitis dificulta el control de la glucemia, mientras que la diabetes mal controlada incrementa la vulnerabilidad a infecciones orales. Además, investigaciones exploran la influencia de la genética y del microbioma oral en esta interacción, abriendo la puerta a un abordaje más colaborativo entre odontólogos y médicos.
Para proteger la salud bucal, Wu recomienda cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental diariamente y acudir a revisiones profesionales regulares. En pacientes diabéticos, se sugiere visitar al periodoncista cada tres meses para controlar la enfermedad y prevenir su progresión. También es fundamental mantener un control óptimo de la glucemia, seguir una dieta equilibrada y evitar el tabaco.
Según los CDC, la glucosa elevada en sangre se refleja en la saliva, alimentando bacterias que pueden causar caries y enfermedad de las encías. La prevención, el diagnóstico temprano y la intervención oportuna son claves para evitar complicaciones y preservar tanto la salud bucal como la metabólica
Fuente: Infobae.