Un compuesto natural presente en el té verde, la epigalocatequina galato (EGCG), ha mostrado resultados prometedores para mejorar ciertas funciones cognitivas en niños diagnosticados con trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF), un conjunto de alteraciones derivadas de la exposición prenatal al alcohol.
Un ensayo piloto, cuyos hallazgos fueron publicados recientemente en la revista Scientific Reports, evaluó durante 12 meses los efectos del tratamiento con EGCG en 40 niños con TEAF, con una edad promedio cercana a los 10 años.
Los investigadores observaron mejoras significativas en medidas específicas de memoria y razonamiento, como la capacidad para resolver patrones visuales, mantener y manipular información a corto plazo, y reconocer caras con mayor precisión. También se detectó una disminución en comportamientos agresivos, una de las manifestaciones conductuales más frecuentes y con mayor impacto funcional en este grupo.
Si bien el tratamiento no produjo cambios destacables en el cociente intelectual global, los resultados sugieren que la EGCG actúa de manera selectiva sobre procesos cognitivos afectados por la exposición prenatal al alcohol, que está asociada con daño cerebral vía estrés oxidativo y neuroinflamación.
A nivel biológico, los análisis transcriptómicos realizados durante el estudio revelaron que la EGCG modificó la expresión de más de 6.600 genes, reduciendo la actividad de genes implicados en inflamación cerebral crónica y aumentando la de aquellos que regulan la muerte celular programada, un patrón que coincide con la reducción del estrés oxidativo observado en marcadores biológicos tras los primeros seis meses de tratamiento.
El estrés oxidativo —un desequilibrio entre radicales libres y mecanismos de defensa antioxidante— está estrechamente relacionado con el daño neuronal tras la exposición prenatal al alcohol, y se ha documentado como uno de los principales mecanismos que explica los déficits de aprendizaje y de conducta en TEAF.
Los autores del estudio, liderados por Elisabet Navarro-Tapia y Vicente Andreu-Fernández, destacaron que estos resultados iniciales refuerzan la importancia de abordar el estrés oxidativo y la neuroinflamación como posibles blancos terapéuticos en este trastorno. Sin embargo, advirtieron que se necesitan ensayos más amplios y controlados para confirmar el potencial terapéutico definitivo de la EGCG y su seguridad en población pediátrica con TEAF.
Por ello, están en marcha nuevos ensayos clínicos multicéntricos, aleatorizados y controlados con placebo para validar estos hallazgos preliminares y poder establecer pautas claras de uso si los resultados se mantienen consistentes en estudios más amplios.
Fuente: Europa Press.