Miles de personas en distintas partes del mundo aseguran convivir con un extraño fenómeno: un zumbido grave, persistente y difícil de localizar que parece provenir del ambiente, pero que solo ellas pueden escuchar. Conocido como The Hum ("el zumbido"), el misterio lleva décadas sin una explicación definitiva y ahora un estudio científico intenta acercarse a una posible respuesta.
Quienes perciben este sonido lo describen como una vibración profunda, un murmullo constante o un retumbar similar al funcionamiento lejano de una máquina. Para algunos representa una simple molestia, pero para otros puede convertirse en una fuente permanente de estrés, especialmente durante la noche, cuando disminuyen los ruidos del entorno.
El fenómeno comenzó a llamar la atención pública en la década de 1970, cuando habitantes de Bristol, Reino Unido, reportaron a medios locales un sonido inexplicable que parecía no tener un origen determinado. Aunque inicialmente se sospechó de actividades industriales cercanas, el ruido continuó siendo percibido incluso después de que algunas instalaciones dejaron de operar.
Con el paso de los años, casos similares aparecieron en Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y varios países europeos. El investigador canadiense Glen MacPherson creó en 2012 la World Hum Map and Database, una plataforma que recopiló miles de testimonios de personas que aseguran haber experimentado este fenómeno.
Las teorías sobre su origen han sido variadas. Algunos atribuyeron el zumbido a maquinaria industrial, sistemas de ventilación, tráfico, aerogeneradores o fenómenos naturales como el viento y el movimiento del océano. También surgieron explicaciones más especulativas vinculadas a operaciones secretas o fenómenos no comprobados, aunque ninguna logró aportar evidencia científica concluyente.
Un equipo de investigadores dirigido por Markus Drexl, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y del Centro Alemán de Vértigo y Trastornos del Equilibrio, decidió estudiar no el supuesto sonido, sino a las personas que afirman escucharlo.
Para la investigación fueron evaluados 28 voluntarios en Alemania, con una edad promedio de 53 años. En aquellos que pudieron identificar una frecuencia aproximada, el sonido se ubicó cerca de los 50 hercios, un rango asociado con algunos ruidos eléctricos de baja frecuencia.
Los científicos analizaron dos hipótesis: que los afectados tuvieran una sensibilidad auditiva excepcional para captar sonidos graves o que el origen estuviera en el propio oído. Sin embargo, los resultados no confirmaron ninguna de estas explicaciones de manera directa.
Ante esos hallazgos, los investigadores plantearon que muchos casos podrían corresponder a una forma de tinnitus de baja frecuencia, una percepción sonora generada por el propio sistema auditivo sin que exista una fuente externa. A diferencia del tinnitus tradicional, que suele manifestarse como un pitido agudo, esta variante podría sentirse como un zumbido profundo que algunas personas interpretan como un ruido ambiental.
"El tinnitus subjetivo en el rango de bajas frecuencias suele ser la causa de la percepción de pulsaciones de sonido de baja frecuencia", explicó Drexl.
No obstante, los especialistas aclaran que esta hipótesis no explica todos los casos. Algunas personas podrían estar expuestas a sonidos reales de baja frecuencia difíciles de detectar debido a las características de estas ondas sonoras.
El estudio, publicado en la revista científica PLOS One, tampoco cuestiona la experiencia de quienes aseguran escuchar el zumbido. Según los investigadores, entre el 2 % y el 4 % de la población afirma percibir este fenómeno. Entre los participantes analizados, la mayoría señaló que la experiencia genera estrés y que sus familiares no logran escuchar el mismo sonido.
Aunque la investigación tiene limitaciones por el número reducido de participantes y los métodos utilizados, abre una nueva línea para comprender cómo el cerebro y el oído procesan los sonidos graves e infrasonidos.
Si futuras investigaciones confirman que The Hum está relacionado con una variante de tinnitus, podrían desarrollarse nuevas estrategias para tratar a quienes llevan años intentando encontrar una explicación a un ruido que, aunque invisible para los demás, forma parte de su vida cotidiana.
Fuente: DW.